ENTREVISTA A OSWALDO SANCHEZ


PORTERO TITULAR DE LA SELECCIÓN MEXICA

DEFENDIENDO LA META, COMO A SU PROPIA VIDA

 

El fútbol es mi vida y es lo único que se hacer”, dice Oswaldo Sánchez, con una satisfacción intrínseca e indescriptible. Considerado como el mejor portero de México en la actualidad, este singular personaje del fútbol mexicano no sólo se ha caracterizado por su trayectoria, sino por esa sencillez y actitud ante la vida… la actitud de un ganador!!!.

 

Oswaldo no dudó ni un instante en regalar esta exclusiva  entrevista a Revista Avándaro, en donde relajadamente después de un entrenamiento en la cancha de fútbol del Club de Golf Avándaro se dispuso conversar y a compartir con nosotros su paso por este popular deporte, dejando entrever su garra,  pasión y compromiso no sólo con él mismo, sino con México.

 

 

¿Siempre supiste que llegarías a ser un jugador profesional?

 

Yo desde que tengo uso de razón juego fútbol,  desde que estaba en la escuela siendo muy pequeño, llegaba a casa, hacía la tarea y me iba a jugar fútbol toda la tarde. Lo traigo arraigado y pienso  que es hereditario, porque mi padre y mi abuelo jugaban, mi padre llegó a jugar hasta reservas profesionales, entonces la ilusión y el deseo los traigo en la sangre. Nací con el balón en la mano y comencé a practicarlo profesionalmente a partir de los 17 años, todo se dio porque un amigo me llevó a probar suerte en el Atlas.

 

Soy una persona muy autentica. En la cancha soy agresivo pues no soporto perder y soy muy competitivo, pese a que tanto en la vida como en el fútbol  no siempre se gana, no me gusta quedarme con nada, sino por el contrario dar todo hasta el final.

 

Platícanos un poco de tu trayectoria

 

Yo he estado en 4 equipos, empecé en Atlas 3 años, estuve en el América otros 3, luego en Chivas estuve 8 años y llevo apenas uno en el Santos. Soy una persona que ama tanto su trabajo y lo disfruta indistintamente del lugar en el que se encuentre. Yo le voy a las Chivas, eso está claro y todo el mundo lo sabe, pero bueno, una cosa es que yo le vaya a algún equipo y otra muy distinta es ya en el plano competitivo.

 

Fuera de la cancha, ¿cómo es un día en la vida de Oswaldo Sánchez?

 

Disfruto mucho estar con mis hijos y con mi familia, cuando descanso me despierto tarde como a eso de las 9:30, veo la tele con los niños, salimos al jardín y prendo el asador. En casa tenemos una alberca, y puedo estar ahí las horas.

 

Además del fútbol, ¿qué otra cosa te apasiona?

 

Me gusta mucho estar en la playa… me encanta!, yo creo que cuando me retire iré a vivir ahí, sobre todo me gusta Puerto Vallarta, además está muy cerca de Guadalajara. Quiero disfrutar de esa tranquilidad que por ahora debido a mi carrera no puedo disfrutar.

 

¿Habrá algún equipo en cuál te gustaría jugar?

 

Me encantaría jugar en el Real Madrid o en el Barcelona con mi compadre Rafa. Siempre tuve la ilusión, pero ahorita ya no tanto. El no conseguir todos tus sueños  no significa que eres un fracasado, y aunque quise ir a Europa a jugar, cuando tuve la oportunidad de hacerlo no  lo hice, en realidad no me arrepiento pero si  me quedó el gusanito.

 

Antes de salir a la cancha, ¿tienes algún ritual o amuleto?

 

Fíjate que yo creo mucho en Dios y siempre me encomiendo a él, y ahora que no está mi padre pues también me encomiendo a él,  era mi fan número uno, siempre estaba en el estadio dándome ánimos y eso lo tengo muy presente.

 

¿Podrías compartir con los lectores de Revista Avándaro  lo que ha implicado para tí ser el guardameta de la Selección Nacional?

 

Para mi es una satisfacción impresionante, es maravilloso dedicarte a lo que te gusta y que además te paguen por ello, y el representar a mi país me hace sentir privilegiado. Por ahora para mi lo más importante es recuperarme de la lesión que tengo en el hombro para regresar con todo.

 

Tu momento más difícil…

 

En el mundial del 2006 había mucha expectación con la muerte de mi padre, y cuando yo regresé del sepelio y entré a la cancha todo el estadio gritaba mi nombre, lo que me dio mucha fortaleza. Esa fue la experiencia más dolorosa e irónicamente la más bonita, te das cuenta de que en realidad querer es poder, pese a que fue complicado sacudirme ese dolor y sacar la garra.

 

Mentalmente, ¿cómo te preparas antes de salir a la cancha?

 

Creo mucho en la programación mental, siempre me vislumbro jugando contra algún personaje y me imagino con acciones en contra a través de las cuales saldré victorioso, y  a la hora del partido resulta que el opositor tiró por donde yo pensé y es así como me resultan las cosas. Soy alguien que se aferra a lo que quiere y no es por presunción, pero en el aspecto futbolístico he logrado todo lo que me he propuesto.

 

De tus colegas, ¿a quién admiras?

 

Yo admiro muchísimo a Rafa Márquez, primero que nada porque es mi amigo, y luego porque ha hecho cosas impresionantes, como por ejemplo incursionar en el fútbol francés, más tarde en el español y haber triunfado en ambos… eso es un gran mérito. Creo que él es uno de los referentes modernos más importantes del fútbol mexicano. También,  admiro por supuesto a Pavel Pardo.

 

 

¿Cómo ha sido tu estancia aquí en Avándaro?

 

Ha sido muy buena, se ha cumplido con el objetivo de relajarse y entrenar, nos han tratado maravillosamente. Vine hace 9 años con la selección que fue en el mundial del 98. Definitivamente es un lugar que me encanta.

 

 

Algún mensaje a la gente de Valle de Bravo

 

Yo considero que el deporte ha venido sobreponiéndose a muchos obstáculos: políticos y hasta culturales. Hay muchos deportes que son obstruidos por la misma sociedad, veo un México con muchas ganas de crecer en muchos aspectos, y en particular a la gente de Valle de Bravo y a los lectores de Revista Avándaro, los invito a que no dejen de soñar. Yo creo que el ser humano puede conseguir todos sus sueños, pese a los tropiezos hay que levantarse y seguir incansablemente hasta llegar… Soñar no cuesta nada y en la medida en la que se sueña es en la misma en la que se puede conseguir  lo que uno desea.

 

 

 

Oswaldo Javier Sánchez Ibarra, nacido en Guadalajara, actualmente milita para el Club Santos Laguna, y es considerado como uno de los mejores porteros del mundo, es el arquero titular de la Selección de fútbol de México destacando por sus grandes reflejos, y milimétricas atajadas, ganándose el sobrenombre de "San Oswaldo" otorgado por la afición de México. Fue llamado a formar parte del equipo  Tricolor para los mundiales de Francia 1998, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006. En los mundiales de Francia 1998 y Corea-Japón 2002, fue portero suplente, fue en el  año 2006 en el que se le presentó la oportunidad de aparecer dentro del campo de juego en un Mundial.

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