Desapego es poder


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Hablar de apego, es tocar la sombra, es visitar esos rincones oscuros de la psique y estados incómodo del alma, porque al ir el alma y el ego por lugares distintos experimentamos a menudo batallas internas y mientras el ego se aferra a personas, objetos y circunstancias muchas veces tóxicas únicamente por placer y adicción, el alma nos lleva, nos guía e invita a dar siempre esos pequeños saltos cuánticos de consciencia, a fluir y a confiar en la vida, empujándonos a tomar decisiones muchas veces incomprensibles.

El apego es ese vínculo obsesivo con personas, objetos y estados. Se genera porque da placer o porque tenemos la fantasía de que ese algo o ese alguien nos confieren seguridad y sentido de vida y se manifiesta a través de nuestra adicción a relaciones, dinero, poder, sexo, comida, objetos, trabajo, internet etc.

Cuando nos apegamos cedemos nuestro poder a algo o a alguien más, porque cuando nos apegamos vibramos carencia, es como si deseáramos que alguien cubriera esas necesidades de antaño, o como si esperáramos que alguien nos remendara la herida, y así nos volvemos víctimas y asumimos que la otra persona tiene la obligación de “hacernos felices”, dejamos esa responsabilidad en manos de alguien más y por ende perdemos poder sobre nosotros mismos.

Algo que ocurre con el  apego, es que detenemos el flujo de las sincronías, generamos resistencia, nos negamos a nuevas experiencias porque nos quedamos atrapados en lo conocido y no permitimos que lo que por vibración y evolución corresponde a nuestro estado actual llegue. Qué importante es mantenernos abiertos a cada posibilidad de la mente creativa.

Hemos hablado del ego obstinado y terco que, generalmente va muy en contra lo que el alma realmente necesita, porque el alma es sabia y nos va guiando a través de la intuición y es que, paradójicamente entre más soltamos, las cosas generalmente se alinean. Mira que el apego es también miedo, miedo que paraliza en zonas “cómodas” que a la larga resultan orgánicamente caras, y esto ocurre porque consciente o inconscientemente  sentimos que no llegará algo mejor, nos casamos con lo conocido, con el pasado y justo esa búsqueda de seguridad es la que no nos permite evolucionar.

Desapego es fluir, es confiar, es mantenernos aquí y ahora porque todo lo que requerimos ya está, ya existe, sólo es cuestión de estar receptivos y mover nuestra energía sin hacer más,  con el puro hecho de darnos la oportunidad de mantenernos receptivos.

Pero, ¿qué podemos hacer para practicar el desapego?

Plántate en el presente sin futurear. La incertidumbre es terreno que da frutos a partir de la imaginación, y la completa presencia en este momento, es el lugar de todas las posibilidades; Recuerda que manifestamos de acuerdo a lo que en este instante pensamos y sentimos co-creando futuros potenciales a través de nuestra imaginación, ahora bien, si deseas practicar la imaginación creativa con afán de manifestar, procura hacerlo de manera positiva con absoluta apertura a la experiencia como si la estuvieras viviendo en presente pero sin aferrarte a algo o alguien en particular. Emociónate, celebra lo que hay ahora mismo.

Donde está tu corazón está tu tesoro, donde está tu energía está tu consciencia.

Enfócate en ti. Imagina que estás en el centro de un escenario, observa cómo los reflectores dan hacia ti y mira cómo brillas, así la vida, en la medida en la que te enfocas en lo que tienes y no en lo que te hace falta, en lo que sueñas y lo que hay que hacer para realizarte en función a tus talentos y anhelos más profundos sin pretender retener a terceros, es en la medida en la que elevarás tu frecuencia y encenderás esa chispa divina en el corazón, embellécete internamente y te darás cuenta cómo te vuelves un imán de todo lo bueno. Recuerda que esa fuente de satisfacción es interna y eres la única persona que puede encenderla.

Deja a los demás ser, suelta el control. Puedes ser el mejor pastel de chocolate, pero a la otra persona le gusta la vainilla y eso no te hace un mal pastel. No todo el mundo tiene porqué quererte ni tienes porqué gustarles a todos, deja ir, no hay nada más catastrófico que una relación forzada. Insisto, somos frecuenciales y vamos atrayendo en la medida que vibramos consciencialmente hablando.

No fuerces soluciones. Mantén sólo la intención de que las cosas se alineen, da lo mejor y suelta el resultado que la solución no siempre depende de ti y además todo tiene un para qué. Cuando fluimos, generalmente nos topamos con gente y experiencias maravillosas que nos llevan a un mejor puerto una vez llegado el momento; Todo tiene un proceso de gestación y las personas nos parimos una y otra vez cuando nos abrimos a nuevas maneras de solucionar circunstancias.

Atrévete a salir de la zona de confort. Escucha a tu corazón, si sientes el impulso de cambiarte de casa, empleo o situación sentimental, aviéntate de cabeza. Imagina que vas en un avión y quieres lanzarte de un paracaídas, ¿estás de acuerdo que  primero necesitas saltar del avión para que el paracaídas se abra?, ¿verdad que no abres el paracaídas dentro del avión? Este es un mecanismo de nuestra experiencia vital, disfrutar de este viaje implica valor, no solamente deseo.

Las personas vivimos en una tendencia actualizante, no te resistas al cambio. Todo tiene un momento, todo cambia, vivimos oscilando como péndulos de un lado a otro, así que suelta los controles y quédate ahí en medio de la incomodidad, es sólo un ratito, todo pasa, desde la alegría más profunda hasta el dolor más intenso, todo es temporal,  no te  apegues a la creencia de que “otra vez algo va a salir mal”, cuando eso pase por tu mente, piensa que no eres la misma persona de tiempo atrás, mírate con ojos frescos y sutilmente estarás transformando tu creencia. Todos los momentos hacemos uso de nuestras potenciales inherentes, todo el tiempo podemos realizarnos, no tires la toalla.

Tira lo que no necesites. Cuando estamos experimentando un proceso de desapego, es importante ritualizarlo para llevarlo del plano mental al plano físico y una forma es deshaciéndote de lo que ya no te sea útil. Procura mantener lo esencial contigo y en orden, mira que nuestros espacios externos reflejan nuestro estado mental.

Aprende a perder. Socialmente nos han enseñado a ganar, todo es ganar, se ha puesto de moda el “hacer posible lo imposible”. Al ego no le gusta sentir que pierde, sin embargo, una de las enseñanzas de Jesucristo como el gran pedagogo que fue, ha sido el morir y es que muchos de esos dolores del alma o del ego, se equiparan a una muerte de cruz, así que, date la oportunidad de perder, de morirte un ratito sin que pase mucho para que resucites. Apegarnos puede resultar orgánicamente caro, mucho más caro que asumir la pérdida o esa muerte temporal como metáfora de una crisis existencial.

Medita y respira. Estas prácticas son siempre un buen recurso para experimentar  el desapego a partir del cuerpo, tan sólo observa cómo la libertad y el fluir son tu estado natural con la pura respiración, cómo inhalas sin retener y exhalas soltando naturalmente, es un juego de muerte – vida. Cuando acallamos la mente quedándonos en silencio con los ojos cerrados o contemplando alguna imagen o alguna flor, conectamos con nuestra esencia divina, es como si frenáramos cualquier futuro co – creado y deconstruyéramos algo nuevo y mejor, desde la calma y la confianza desapegándonos del pasado, conscientes del aquí y ahora.

Desapego es poder, es recoger nuestra energía independientemente de la revolución que pueda ocurrir en el corazón en tanto se vive el proceso, es no sentir la necesidad de tener el control o poder sobre alguien más, es confiar en la experiencia con merecimiento silencioso.

En realidad, el asunto es contigo mismo y tu mente, recuerda que la mente es una especie de caballo al que hay que tomar de las riendas, por tanto, vale la pena analizar tus acciones y explorar qué tanto apego guardas a cada cosa, incluso hacia todas esas actitudes que generalmente no ves, qué tanto vives de afuera hacia adentro y de qué o quién eres esclavo y aún no terminas de ser consciente. La intención es únicamente darte cuenta y ya, una vez que nos damos cuenta de algo el alma se redirecciona sola, es como si subieras un peldaño y miraras cosas que antes no veías.

Una persona con poder personal naturalmente atrae, sin pretender y sin controlar  porque no hay necesidad, porque se tiene a sí misma, porque hace uso de todos sus recursos internos así que, emocionalmente vete, muévete, haz lo que tengas que hacer, deja morir lo que debe morir para generar más vida, como dice uno de tantos libros sagrados: deja que los muertos entierren a sus muertos.

Con amor

Rosario Cardoso

 

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