Del amor


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Rudy SchneeWeiss; Painting, “*FLIGHT OF ICARUS* 1978

Hablar de amor me evoca a Ícaro aventurándose al resplandor del sol para liberarse del laberinto de Minos, ¿por qué?, quizás porque es tal la luz que produce el amor que nos impulsa a volar aun cuando nos jugamos las alas. No por nada Platón decía que el amor es una locura divina.

En realidad, hablar de amor implica iniciar una conversación inagotable, quizás lo más fácil es acotarlo a un solo ángulo, pero ocupa el papel protagónico en el drama de la vida, pues los seres humanos luchamos cotidianamente por experimentarlo, ya sea para disfrutar de sus mieles o superar nuestros tropiezos en la búsqueda, y pese a todos los pesares, el amor es y será siempre el acontecimiento más maravilloso del alma, lo que nos da vida, creatividad e ilumina nuestra ancha sombra.

Socialmente, hemos creado una idea absurda de lo que es el amor, nos movemos de bandazo de un lado a otro, nos deslizamos entre la entrega inagotable y dolorosa independientemente del rol que se trate, o nos sentamos a esperar, a sentirnos complacidos por aquellos que nos rodean.

Son varios puntos los que hoy quiero tocar y quizás lo más conveniente es que ordene mis ideas en bullets:

  • Lo primero que deseo mencionar es que, el amor es una acción altruista que se genera cuando voy en contra de mi propio egoísmo. Sostener una relación de cualquier índole, implica negociar mis motivos, es necesario muchas veces ponernos de acuerdo en que no estamos de acuerdo y dejar nuestro ego del lado en la lucha inacabable del tener la razón, se trata de conscientemente dar desde la abundancia del corazón, lo que hace evidente que en la relación con uno mismo es donde reposan las demás relaciones, lo cual nos lleva a la siguiente idea…

  • El amor está dentro de uno mismo, por tanto “el otro” es un espejo que nos va a reflejar eso que sentimos por nosotros. La otra persona es como una especie de puerta a través de la cual va a fluir ese amor que habita ya en uno; Nuestra labor humana consiste en develar esa fuente inagotable que habita en el corazón de cada persona, implica remover todo eso que va en contra de nuestra propia naturaleza.

  • Cuando decimos sentir amor por alguien es por la energía que invertimos ahí, lo paradójico es que muchas veces invertimos más en los demás que de inicio en uno mismo. En cualquier relación, nos mueve el esfuerzo, la entrega y la apuesta que hemos hecho por construir algo, lo conveniente es saber si construimos en el lugar adecuado y no estamos echando en saco roto nuestro tesoro, por otro lado, el alma es sabia y una cosa es el trabajo que implica el negociar y sostener una relación de familia, trabajo, amistad o pareja y otra muy distinta el dolor y el sufrimiento. Mi invitación es que pongas atención en tu cuerpo y valides cómo te sientes en el proceso de construcción, pues cuando estás con la persona correcta no duele y eventualmente hay frutos aunque…

  • El mundo gira en torno a resultados, expectativas y no hay nada más erróneo que eso, porque LA SATISFACCIÓN ESTÁ EN UNO MISMO. Considero que se trata de dar lo mejor, sacar nuestro mejor néctar a la superficie y soltar el resultado, no hay nada más agotador y desgastante que administrar mal nuestras expectativas, es verdad que las relaciones son bidireccionales, pero si sólo va en una vía, ni siquiera inviertas tu energía y menos aún te sientes a esperar, ahora bien, si tu alma y no tu ego te piden que con honor permanezcas, saca tu mejor versión pero curiosamente TAMPOCO ESPERES, cuando esperamos generamos resistencias y bloqueamos el florecer, es como si regaras una planta y te sentaras a mirar y a esperar que florezca. El amor es así, se nutre y florece solo, basta con dar lo mejor.

  • Una premisa importante de la Kabbalah es que, quien se queja es porque no ha dado lo suficiente. Creo fielmente en esta afirmación pero también quiero hacer una anotación importante, y es que ese “dar suficiente”, no tiene que ver propiamente con el otro sino con uno mismo, porque la energía que invertimos en algo, la intención con la que hacemos lo que hacemos hace la diferencia en nuestro propio corazón, lo que damos a otro nos lo damos a nosotros mismos y ahí está el premio. No se trata de vivir esperando que la vida nos pague lo que damos, porque entonces ya estamos condicionando y atraemos más y más condicionamientos a nuestra propia vida, sino más bien se trata de comprender que la plenitud no proviene del cómo me trata el otro sino de esa satisfacción intrínseca que siento cuando doy realmente sin esperar desde mi amor propio aunque suene a cliché.

  • Para que este amor florezca y se potencié en ti y en tu contexto, escoge de quien te vas a rodear. Rodéate de esa gente que te gusta en realidad, de esa gente como la que quieres ser, de la que te refleja lo mejor de ti; Mírate en espejos nítidos que se pulen constantemente. Si quieres ser un deportista de alto rendimiento, entrena con deportistas de alto rendimiento, busca seres que te resuenen y te nutran.

  • No hagas de los demás tu fuente de energía. Hazte consciente de cuándo estás únicamente esperando alimento del exterior o esperando que los demás te carguen. Que tus relaciones no sean mero mercadeo, encuentra en ti tus fortalezas y mira esas necesidades que sólo tú puedes cubrir. Esencialmente nadie hará por ti lo que no hagas tú por ti mismo, esto te permite dar desde tu abundancia y ser bendición para los demás.

  • Una relación son dos personas en proceso de reconexión con la luz. Sí, y no importa de dónde se parta, lo importante es permitir que esta luz emane, que lo bonito salga al exterior sin miedo, desafiando al ego en su afán de mantener el control. Rómpete la cara cuando sientas que estás en el lugar correcto colocando tu mejor energía. Jamás subestimes la fuerza ni las formas del amor.

  • Cuando hablamos de pareja, no llegará cuando vibres soledad. He mencionado en otras ocasiones que, debes ser feliz tú primero, que conforme vamos sintiendo felicidad o sea lo que sea que necesitemos lo vamos manifestando y si vibramos felicidad, todo se dará para que continuemos vibrando más de eso.

  • Pregunta siempre en tu interior cuando estés en proceso de generar luz con el otro: ¿qué te puedo aportar a ti? Y así el amor se convierte en el resultado, cuando miramos la manera en cómo podemos crecer juntos, cuando con nuestra vibración, consciencia y percepción mandamos nuestra mejor energía y deseamos lo mejor para los demás, conseguimos plenitud para nosotros. La abundancia de amor en nuestra vida nos regala plenitud. La base de lo que podemos atraer se encuentra ahí.

 

  • Si con base en la física cuántica tomamos la idea de que para modificar un electrón, se necesita una fuerza y esa fuerza es la vibración. Cuida la fuerza que utilizas para mover y atraer y cuan higiénica es la palabra, la intención, el pensamiento y el sentimiento que emanas, porque eso te regalará una frecuencia y esta frecuencia un contexto.

  • Amar consiste en dar herramientas permanentes a los demás e invertir en consciencia. Lo que la otra persona quiere es luz, eso hace que el otro te quiera, así que todos vinimos a este mundo a recibir, a ser amados; Nuestro propósito de vida es traer luz a este mundo en medio de las cotidianidades.

  • Todo lo que necesitas va a llegar en su justo momento si sigues trabajando por eso, no dejes de creer. La mente es parte del ego y muchas veces compulsivamente se regodea en creencias que ya caducaron y por una mala experiencia hace que pierdas autenticidad y te limites a compartir, a ser lo que realmente eres. Para seguir convirtiéndonos en amor debemos tener la puerta abierta completamente para que drene lo innecesario y llegue lo nuevo. Yo cada día, pido la capacidad de mirar el amor en todas sus formas; es todo un arte dejar una mente cuadrada y un ego obstinado y caprichoso, es todo un reto vivir desde el adulto y no desde el niño herido.

  • Permite que tu adulto mime y ame profundamente a tu niño interior. Una de las maravillas del ser humano es que en cada uno de nosotros habitan todas las formas y personajes, el milagro de ser uno con todo es que esa medicina está en todo, vamos a buscarla para contenernos a nosotros mismos y entonces sí poder contener a alguien más.

En fin, el amor nos ennoblece, nos regala soberanía y sabiduría; Sigamos  entregándonos a él, amemos con consciencia, anclémonos ahí desde nuestro amor personal e insisto, no subestimemos nunca su fuerza ni poder transformador.

 

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