Acerca de Rosario Cardoso Prado

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Autoestima: ¿Y tú cómo vas con eso?


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Muchas veces, los seres humanos vivimos buscando avalúos afectivos y nos enfocamos en la aprobación de quienes nos rodean para sentirnos cómodos, nos gusta que nos digan que nos vemos muy guapos, que cocinamos delicioso, que nuestro trabajo estuvo excelente, que qué buen gusto tenemos etc. Bien es cierto que los halagos son nutritivos, es lindo que nos regalen un ramillete de palabras bonitas que nos haga producir endorfinas, pero también es verdad que eso no nos define, que por el puro hecho de estar en este plano con un montón de talentos, somos valiosos y que no hay necesidad de buscar aprobación por todas partes porque el cómo nos sentimos es una decisión meramente personal.

Seguro te ha ocurrido muchas de las veces que no te has sentido suficiente, que según tu perspectiva siempre hay alguien mejor que tú  y que nunca estás listo para prácticamente nada, y entonces repasas una lista mental inacabable de cualquier cantidad de carencias y pretextos del porqué no se dará la oportunidad que esperas, o del porqué no atraes a la gente que deseas o el trabajo que sueñas y así experimentas a la vida como una especie de espejo roto que te limita a mirar la belleza en todo y cuando te das cuenta, casi nada te parece y te miras instalado en un odio profundo a ti mismo que se proyecta a través de discusiones acaloradas con la gente que te rodea, en una crítica usualmente destructiva, en ese sentimiento inconsciente de envidia y produciendo en todo momento una serie de pensamientos y emociones que dan como resultado ese letargo crónico, que finalmente se traduce en una profunda frustración al no saber cómo empezar  de nuevo contigo.

¿Te has imaginado cómo serían tus relaciones con los demás si les hablaras como muchas veces te hablas a ti mismo?, así como cuando te dices: ¡Soy un estúpido!, ¡no soy bueno en lo que hago!, ¡no sirvo para ningún deporte!, ¡soy un inútil! Etc. Seguramente no, no lo haz imaginado pero a través de esta pregunta quizás logras mirar cuán agresivo suele ser tantas veces tu diálogo interno. Pero no te preocupes, deja la culpa a un lado que puedes empezar de cero en cualquier momento. Sí, se lee fácil, hay tantos libros y videos de autoayuda al respecto, pero lo cierto es que la autoestima es una especie de músculo que se entrena, es una cuestión de darse permiso, de ser, sentir, expresar, gozar, aprender, actualizarse, pedir, marcar límites, ser brutalmente auténtico y vivir con todas las consecuencias. Se trata de que no desees ser nadie más que tú mismo y que de una vez por todas conquistes al adulto que vive en ti.

Y bueno, ¿cómo entrenar el músculo de la autoestima?:

  • Lo primero que vamos a resaltar es que, ESTAR AQUÍ Y AHORA es la clave, yendo un día a la vez, proponiéndote objetivos alcanzables, sea lo que sea que desees ve poco a poco, pero cúmplete. Cuando postergas, cuando no concluyes, cuando por lo que sea te desvías de tu objetivo aún por corto o inmediato que sea, te estés saboteando por miedo o no reconocimiento de merecimiento. La voluntad es una palanca importante de la autoestima. Cumple tu palabra contigo, porque alguien que no tiene palabra consigo mismo, no la tiene con nadie más, una persona que no se compromete consigo, no es confiable, no puede generar relaciones comprometidas ni a largo plazo en ninguna de sus áreas. Cómo es adentro es afuera. Sé que es fuerte esto que acabas de leer, sin embargo es una realidad, si deseas construir algo profundo deberá ser a partir de ti, así que, pule tu espejo para que cualquiera que se mire a través de ti se guste cuando se mire en tus ojos.
  • Procura mirar la belleza en todo, todo es perfecto, cuando miras algo negativo o que te remueve algo, es tu ego, porque finalmente eres la más alta expresión de amor. Recuerda que no vemos al mundo como es, sino como somos y es nuestra propia oscuridad la que se proyecta, eres tú quien está frente a ti mismo todo el tiempo en formatos distintos.
  • No inviertas energía al darle tanta importancia a lo que se piense de ti, quita el foco de cumplir expectativas ajenas. Cuando tú das importancia a la retroalimentación de alguien o buscas aprobación todo el tiempo, cedes tu poder. El poder es personal, se comparte cuando amas y das de tu alma abundante pero no se reparte al por mayor pretendiendo quedar bien con todo el mundo, y una persona auténtica no siempre gusta porque confronta a quienes le rodean. La gente que se quiere mucho a sí misma molesta, hasta pareciera que el gozo y el placer son emociones penadas socialmente. Escúchate y actúa con absoluta libertad, no te quedes con las ganas de nada por miedo al qué dirán y además dicen por ahí: “No esperes a que todo el mundo te quiera, hay gente que no se quiere ni a sí misma”.
  • Marca límites. También, aprendiendo a decir no sin necesidad de mentir y poner excusas absurdas y sin dar mayor explicación, ejercitamos nuestra autoestima. No tienes por qué hacer algo si sencillamente no quieres. Expresa, procura ser asertivo, eso es decir lo que piensas y sientes sin agredir, sin esta necesidad de ganar y sin esperar otras ganancias secundarias, hablar desde el adulto maduro y no desde el niño herido. Decir lo que pensamos y lo que nuestro corazón siente es empoderador y liberador, es ser fiel a nuestra propia verdad, te invito a que lo intentes.
  • Valora lo que haces, no esperes a que alguien te diga que la comida te quedó deliciosa, que haces muy bien lo que haces o que tienes unos ojos y una sonrisa preciosa. Lastimosamente, a muchas generaciones nos educaron con esta falsa modestia, nos dijeron que era malo reconocer que teníamos algo bueno o que hacíamos algo bien porque pecábamos de soberbia y vanidad, así que, reconoce tus logros por pequeños que sean y prémiate, ve y cómprate tu postre favorito, ve al cine o al teatro, haz algo que te llene el alma. Todos tenemos un niño dentro que desea sentirse gratificado y tu adulto actual puede hacerlo sin esperar a que alguien más lo haga por ti. Deja de esperar de fuera y vive desde dentro.
  • Cuida tu salud, recuerda que los alimentos nos regalan una vibración y un estado de ánimo así que, procura tener una dieta balanceada y sana para que tu mente tenga claridad y puedas tomar las mejores decisiones para ti; Come muchos vegetales y de preferencia crudos, bebe suficientes líquidos, ejercítate, respira de manera consciente. Tu cuerpo es tu templo.
  • Si hablamos de energías sutiles, es elemental mantener abierto y limpio el chakra del corazón en la medida posible, procura mantener el pecho expandido cual súper héroe, escribe listas de las cosas que aprecias de ti, realiza afirmaciones positivas cortas en el transcurso del día y te darás cuenta cómo atraes belleza a ti. Si llegaras a sentir alguna emoción negativa, descárgala y sublímala, pero ojo, así como hay un lugar para comer y un lugar para ir al baño, hay sitios para descargar nuestra basura sin ensuciar a nadie, por ejemplo: escribe esas emociones negativas y quema la hoja, o rómpela y tírala en el inodoro; golpea algún cojín, o ve a un lugar solitario a gritar etc. Todos podemos sublimar nuestra basura y convertirla en amor, recuerda que lo que no liberas, lo somatizas a manera de enfermedad. Cuando alguno de nuestros chakras se bloquea, se bloquean todos porque nuestra energía vital se ve obstruida y particularmente el chakra del corazón, al ser el cuarto de siete, funciona como un filtro. Hazte responsable y dale salida a creencias y experiencias que ya caducaron… ¡Actualízate y vuelve a empezar! Pero, ¿qué significa hacerte responsable? Reconocer que, no es que alguien te haga daño porque “dejó de quererte o te maltrató”, simplemente te reflejó una parte tuya pendiente de trabajar, donde hay fricción hay evolución. Lejos de necear y rogar para que te quieran, mejor observa qué herida te ancla con la otra persona y enfócate en sanar, para que puedas proyectar vitalidad y salud y atraigas otro tipo de personas y circunstancias a tu vida. Atraes lo que eres ni más ni menos. Cuando emites amor, bendices con tu presencia.
  • Perdona, deja que salga toda esa energía estancada. Tú eres un ser perfecto, el ego es quien nos pone en la posición de desear tener la razón y finalmente somos todos uno, somos proyección, nos mostramos nuestra propia luz y sombra en medio de nuestras relaciones.
  • Abraza tu sombra, o mejor dicho tu imperfección, rompe con el creer que para que los demás te quieran debes hacer las cosas siempre bien, baja tus estándares, insisto, ámate a ti como dicen en los matrimonios, incluso haz tus propios votos afirmando: “Yo, me acepto a mí y prometo serme fiel, en la salud y en la enfermedad, en lo próspero y en lo adverso y amarme y respetarme todos los días hasta el fin de mi vida”.

Eres la única persona con quien tienes la garantía de que pasarás el resto de tu vida contigo, no tienes alternativa.

Autoestima es vitalidad, el querernos es medicina, nos vuelve resistentes. Deja que la energía más pura del universo  fluya dentro de ti. Una persona que no se ama a sí misma puede tener una vida de sacrifico con los otros, huye, deja el drama, eres parte de la fuente de amor, reconéctate y abrázate, ámate descaradamente y anímate a pagar el precio de la plenitud cotidiana, en gerundio con lo que hoy eres, hoy puedes y hoy tienes. Hazlo, gústate y apuéstate, no te abandones.

Con amor

Rosario Cardoso

La oración consciente


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La oración es la elevación de la mente hacia aquello que deseamos. A muchos de nosotros, desde muy pequeñitos, se nos enseñó a conectar con algo más grande a través de la plegaria, independientemente del credo al que perteneciéramos, aprendimos de nuestros mayores que había energías en otros planos disponibles para acompañarnos, cuidarnos y ayudarnos cuando nos encontráramos en apuros. Aprendimos diferentes maneras de hacerlo, probamos que algo ocurre en el corazón, el cuerpo y el entorno de quien ora y por quien se ora y así hemos ido experimentando milagros pequeños y grandes, para uno mismo o para alguien más.

También,  hemos sentido en diferentes momentos que nuestras oraciones no son atendidas, hemos experimentado ese vacío existencial acompañado de una gran impaciencia al sentir que nuestro deseo se resiste a materializarse y a menudo te preguntarás porqué.

Antes de compartirte mi perspectiva completa, me gustaría mencionar que si queremos que nuestra plegaria tenga resultados hay un trabajo previo profundo, un trabajo de exploración y autoconocimiento, que si  bien es cierto que orar es mágico y sanador estos son los aspectos que yo considero debemos tomar en cuenta para orar de una manera efectiva:

1) Cuando hablamos de oración peticionaria, es bien importante que sepamos qué es exactamente lo que queremos, para qué lo queremos, cómo lo queremos, cuándo lo queremos y con quién lo queremos, que tengamos la capacidad de distinguir si eso que deseamos proviene del ego o proviene del alma. ¿A qué me refiero con esto?, yo puedo desear mucho un ascenso en el trabajo y pedir encarecidamente por eso, sin embargo yo lo que deseo en realidad no es un ascenso porque realmente me apasiona lo que hago ni porque me mueva el deseo genuino de dar un paso en mi carrera, sino más bien tengo la necesidad de ser reconocida y admirada y considero que podría ser a partir de un título y poder; Otro ejemplo es que, puedo yo desear una pareja y pedir para que llegue, pero entonces sería importante validar si yo estoy deseando una pareja porque estoy dispuesta y lista para compartir desde un reconocimiento y amor profundo a mí misma,  o bien mi deseo proviene desde la carencia, sólo porque quiero  compañía para cumplir con una expectativa social o una buena manutención. Echa un clavado en ti y explora,  estos sólo son un par de  ejemplos que nos dan cierta luz, lo que sigue es ser brutalmente honestos con nosotros mismos e identificar la intención real de eso que queremos y si tú pese a haber encontrado que tu deseo proviene del ego continuas pidiéndolo y te es concedido, deberás asumir todas las consecuencias.

2) Es elemental no mandarnos dobles mensajes. ¿Cómo?, ¿cómo hacemos esto? Es muy inconsciente, imagínate que estás buscando un empleo, pides a eso en lo que crees todas las mañanas un empleo, resulta que encuentras una vacante y ya que estás esperando la entrevista, te sientes incompetente, te invade el miedo, sientes que no estás listo o lista y que el candidato de junto es mucho mejor, cuando si así fuera no te hubiera llegado la posibilidad. Muchas veces eso que más deseamos es lo que más miedo nos da. Y recuerda que el amor y el  miedo no pueden co- existir. Si no estuvieras listo, las posibilidades no pasarían siquiera por tu mente. La peor ofensa a ti es dudar de ti mismo.

Date cuenta que cuando pides algo, en realidad te estás pidiendo permiso a ti mismo de que ocurra.

3) Acompaña tu oración con la intención de rendición y de perdón. Todo el tiempo estamos perdonando, perdonar es un ejercicio constante, no somos producto terminado; Orar implica rendirnos, asimilar que nos sentimos incompetentes, confiar  en que hay una fuerza divina que se encarga de poner todas las piezas en su lugar; Se trata de orar con humildad, a sabiendas de que  todo tiene un para qué y que muchas veces lo que yo puedo desear no tiene un fin elevado, así que, suelta los controles y confía que lo que ocurra será perfecto. Confía en el fondo y no en la forma que  muchas veces los mejores regalos vienen en empaques mal envueltos.

4) Orar implica congruencia entre mi emoción, mi sentimiento y mi pensamiento. Muchos metafísicos y sabios dicen: CONVIÉRTETE EN TU PROPIO DESEO, víbralo imagínate cómo te sentirías si ya lo tuvieras, si lo que buscas es salud no digas: “Dios, dame salud”, mejor di: “Gracias porque gozo de salud perfecta en todos los planos”, y entonces imagina a cada una de tus células llenas de luz, observa a tu cuerpo con amor y siente ese calorcito de energía que recorre tu cuerpo, aunque te cueste visualizarlo e imaginarlo, pero todo eso ya está, ya existe, se trata sólo de reconectar con la fuente de amor infinito e incondicional de la que somos parte. Somos uno con ella, somos todo lo bueno, somos eso y nada más. Si buscas una pareja, no digas: “Dios concédeme un novio”, mejor di: “Gracias porque yo soy amor, porque veo magia y belleza en todas partes y  conecto con el amor en todas sus formas”. Enamorarte de ti y disfrutarte en ese caso es convertirte en tu propio deseo.

No te aferres a alguien en particular, eso proviene del ego, eso es controlar y muchas veces entre más nos aferramos a algo o alguien generamos resistencia, es como si asfixiáramos nuestro deseo por la misma ansiedad. Insisto, se trata de confiar y trabajar en la humildad, en antes que cualquier otra cosa, en pedir sabiduría y entendimiento. Nuestros deseos muchas veces se limitan a lo que percibimos con los sentidos, no a lo que realmente es, no conocemos incluso muchas veces ni cuáles son nuestras verdaderas intenciones.

Esto implica también reconocer que se trata de sacar nuestra mejor versión, de intentar mantenernos con una frecuencia elevada, de tratar a los demás como nos gustaría ser tratados.

Si consigues sacar tu mejor versión con todo lo que esto implica (comer sano, ejercitar cuerpo y mente, estar en constante aprendizaje, tener una vida creativa activa etc.) tu oración será escuchada con mayor efectividad, porque estarás en una vibración alta y consciente y todo lo que no sea bueno o sano para ti, se alejará por sí solo. Si buscas compañía, conviértete tú primero en esa compañía que añoras, si buscas un empleo bien remunerado donde tu trabajo sea reconocido, primero reconócelo tú. Si buscas relaciones comprometidas y a largo plazo, primero comprométete contigo y cúmplete lo que te prometes. Recuerda que este mundo es un espejo y tus oraciones son escuchadas muy en función a lo que tú eres, tú eres un instrumento, ¡afínate!

5) Algo sumamente importante es DAR GRACIAS POR TODO. Si tenemos el buen hábito de agradecer cada una de nuestras bendiciones, recibiremos más de lo mismo. Somos imanes  y el conectar con la gratitud es reconectar con la fuente. Puedes convertir tu vida en una oración a partir de la gratitud. Que al abrir los ojos sea lo primero que venga a tu mente, pega letreritos en tu recámara, agradece las sábanas limpias, el agua caliente de la regadera, el sol, el café, el alimento, las sonrisas, tu provisión, tu empleo, agradece por la salud, la familia, las experiencias e incluso esos regalos que parecen mal envueltos, mejor dicho, experiencias desagradables.

6) Otra cosa importante es, COMPARTE, comparte lo que puedas, lo que tengas desde tu corazón. Comparte tu presencia, tu escucha, tu solidaridad, tus abrazos, tu alimento, tus talentos, tu conocimiento. Cuando compartes haces espacios para que lleguen cosas nuevas, pero no lo hagas bajo esa premisa, hazlo desde reconocer al otro como una parte de ti, como esa extensión tuya que es tu hermano. En tus oraciones pide por otros, lo que pides para otros lo pides para ti. Si deseas “pedir” por la salud de alguien más, visualízale rodeado de luz, mándale luz. La mente es poderosa, funcionamos como el Wi-fi, nuestras intenciones no se ven pero la otra persona las recibe a la distancia.

7) VISUALIZA y PRACTICA. La imaginación es nuestra herramienta más poderosa. Se trata de ponernos en acción mentalmente, de sostener la atención del deseo cumplido hasta que llene la mente y la empuje a vivir sincronicidades correspondiendo a la acción de la consciencia.

La oración es una rendición, significa, abandonarse uno mismo al sentimiento del deseo cumplido.

El metafísico Neville Goddard decía que en lo que debemos trabajar no es en el desarrollo de la voluntad, sino en la educación de la imaginación asumiendo  el sentimiento del deseo cumplido.

Persiste, que el que pide recibe y donde está tu consciencia está tu energía lista para materializar. Domina tu mente, si hay algo que desearías cambiar, muévete en tu imaginación, mírate y experimenta con los cinco sentidos cómo llegas a donde quisieras estar sin tiempo ni espacio, ya que el cerebro no distingue entre imaginación y realidad. Cada cosa y cada uno en tu mundo eres tú mismo exteriorizado, todo es proyección, todo es uno y por eso todas las cosas y posibilidades están contenidas dentro de ti.  Imaginando es como vamos solidificando hechos.

Amorosamente

Rosario Cardoso

 

El regalo de la consciencia


 

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“La consciencia y la presencia siempre suceden en el ahora, si estás tratando de hacer que algo suceda, entonces estás creando resistencia hacia lo que es, es la eliminación de la resistencia lo que permite que toda energía evolutiva se desarrolle” – Eckhart Tolle

Mucho se habla hoy de consciencia,  cada vez son más los libros de la mesa de best sellers plagados de esta palabra, prácticas espirituales que nos invitan a expandirla, coaches y gurús empleando el término en videos y rituales invitándonos a la evolución y trascendencia, pero, ¿qué significa?, ¿qué puede implicar?

Consciencia es la capacidad del individuo de “darse cuenta de que se está dando cuenta”, para entonces hacer algo con lo que está pasando; Consciencia, es un proceso de autoconocimiento y son muchos los caminos que existen para evolucionar en esos estratos.

De inicio, cabe decir que, ser consciente parte del  permanecer aquí y ahora sin resistencias ni fantasías, es abrir los 5 sentidos a este preciso instante: mirar los colores de los objetos o paisajes que nos rodean, las sonrisas, los ojos de quienes están cerca de nosotros; Es abrirnos a sentir la temperatura del lugar en el que nos encontramos, escuchar con atención cada sonido, desde los más cercanos, hasta los más lejanos, desde los más graves hasta los más agudos; Es degustar los alimentos con calma, gozo y gratitud, experimentar a flor de piel cada textura y estar tan en contacto con nuestro propio cuerpo que podamos escuchar cada mensaje y dialogo interno, observando cada pensamiento y detectando aquellos más recurrentes para poco a poco ir descubriendo cuáles son las creencias que nos conforman, porque finalmente nuestras creencias son esos lentes a través de los cuáles vemos el mundo y bien dicen los sabios que no vemos al mundo como es, sino más bien como nosotros somos. “Aquí y ahora” es donde confluyen pasado, presente y futuro, y cuando negamos lo que ocurre y lo que sentimos, generamos resistencia y no permitimos que nuestra consciencia no sólo se expanda, sino que también se abra a nuevos posibles escenarios.

Ocurre la mayor parte del tiempo, que un sinfín de nuestros hábitos y reacciones son en automático, muchas de las veces ya no cuestionamos nuestros impulsos, vamos por ahí con los mismos patrones y dinámicas de relación, repitiendo escenas con diferentes actores. La ventaja es que a través de explorar nuestra consciencia y del “darnos cuenta”, poco a poco rompemos esos esquemas y al actualizar creencias caducas en automático re direccionamos nuestra experiencia de vida más hacia la plenitud y el gozo.

Entre lo que sentimos y el mundo que nos rodea, cada ser humano tiene la oportunidad de participar en los eventos que ocurren en su contexto sin que esto implique propiamente el controlar, y hacerlo desde el amor y el perdón o la venganza y el dolor dependen del estado de nuestra consciencia, esa que podemos descubrir y conocer si nos quedamos en silencio para saber cuáles son nuestras verdaderas intenciones y anhelos más profundos, y en la medida contemplar las causas que producen ciertos efectos y no desencadenar eventos adversos.

Cuando experimentamos algún proceso crítico y logramos trascenderlo, es como si nuestra consciencia diera un salto cuántico: cuando experimentamos alguna crisis y salimos victoriosos, cuando abrazamos nuestra sombra y reducimos nuestras propias proyecciones convirtiéndonos en seres más empáticos, nos convertimos en seres más evolucionados, seres que se aproximan más a la autorrealización.

La consciencia no permanece estática, se transforma en todos los momentos y son muchos los caminos para ensancharla y percibir la realidad de una manera más amigable, una realidad en la que podamos integrar a personas y circunstancias que nos ponen a prueba disolviendo tantas fronteras con los demás como sea posible. Hacernos conscientes, es una tarea de vida y lo hacemos a través de cada relación, porque para integrar primero hay que proyectar, porque hacernos conscientes es también humanizarnos. Todas las prácticas espirituales tienen como fin propiciar la unión del alma individual con el alma universal, disolver tiempo y espacio comprendiendo que lo que hacemos al otro, nos  lo hacemos a nosotros mismos, por la sencilla razón de que “todo es uno”, somos UNO.

Ser consciente, implica una alta dosis de responsabilidad y auto observación, es un trabajo realmente profundo, y cuando se habla de responsabilidad es sobre asumir los costos de cada uno de nuestros actos y palabras, dejar de culpar a Dios o al universo por “la mala suerte” y asumirnos co creadores de la realidad que cada uno vive y hacer lo necesario para crear desde la gratitud y la certeza y no desde la carencia y el miedo. Estamos diseñados para evolucionar y para trascender.

Explórala, medita, contempla, camina en silencio, escribe lo que piensas, escúchate  y has lo que todo eso que te permita entrar en profundo contigo contacto contigo, deja que se te inunde el alma de presencia. Parte de la maravilla de nuestra dimensión espiritual es que no hay ningún rincón dentro de cada ser humano que no pueda ser iluminado por la luz de la consciencia.

Amorosamente

Rosario Cardoso

 

Hablemos de perdón


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El perdón es sin duda unos de los trabajos internos más complejos, un ejercicio que implica renunciar a una parte nuestra, a las ganancias que muchas veces genera el ser víctima, inclusive me atrevo a decir que supone dar muerte a un pedacito de nosotros para dar paso a alguien distinto, un nuevo Yo.

Cuando hablamos de perdón hablamos de una decisión, pero también un proceso orgánico, una etapa que supone tiempo y que si bien la intención de soltar y sanar existe, habrá que ser muy pacientes y compasivos.

Perdonar se trata de responsabilizarnos, de introspeccionar y conocernos para conectarnos con nuestra grandeza a partir del dolor hasta captar que no hay amigos ni enemigos, sólo maestros, finalmente los seres humanos somos espejos, proyectamos todo el tiempo nuestra propia sombra a través del otro, actuamos muchas veces desde la herida e inconscientemente deseamos que alguien venga y cubra por nosotros nuestras necesidades aun cuando el precio se alto.

Qué importante es comprender que no estamos a merced de las circunstancias externas, que todo el tiempo elegimos y no hacer también es una elección que generalmente nos mantiene en estado de víctimas. La vida siempre nos pone adelante lo que está en sintonía con nuestra frecuencia vibratoria, porque ya hemos dicho que ATRAEMOS LO QUE SOMOS.

Todo lo que está afuera de nosotros lo creamos desde nuestra inconsciencia. Siempre estás frente a ti mismo, todo es una co-relación de nuestro sistema de creencias, como es dentro es fuera.

¿A dónde nos lleva todo esto?

A comprender que perdono a través de mí, primero dentro de mí, por haber dejado la responsabilidad de mi propio bienestar en manos de alguien más, por no haber abrazado a mi niño interior habiendo actuado desde ese niño y sus carencias y no desde el adulto responsable.

No puedo corregir desde el espejo, sino desde dentro, no el escenario sino en el corazón. Todo es una co-relación de nuestro sistema de creencias, somos nuestro propio deseo. Si yo creo que los seres humanos no son confiables y que siempre “me va mal”, así será hasta que yo cambio este sistema de creencias.

Nadie te puede hacer daño a menos que tú le des espacio en tu mente y sabiamente lo decía Gandhi: “No permitiré que nadie camine por mi mente con  los pies sucios”.

Verás que, perdonar empodera, porque recuperas tu poder soltando el control,  lo que no es tuyo y asumiendo lo que toca.

Es importante reestablecer el equilibrio en nuestra alma y esto ocurre a través de las experiencias de contraste, porque donde no hay fricción no hay crecimiento, así que, intenta tratarte como te gustaría ser tratado, háblate amorosamente y proyectarás algo distinto, perdónate a ti y al convertirte en tu filántropo dejarás de atraer verdugos.

Pero, ¿Qué hay que hacer para perdonar?

Dado que no se puede redimir lo que no se ha asumido, es bien importante que  tu sombra no esté lejos de ti, así que párate y toca tu odio profundo, no te duermas, descarga la basura en un lugar seguro (toma la almohada y golpea tu cama, escribe una carta haciendo catarsis y rómpela, tensa todo el cuerpo y suelta, corre y luego llora etc.), no renuncies a ninguna emoción, pero esta vez hazlo desde el adulto y no desde el niño y pregúntate: ¿qué alcanzo a comprender del que creo que es mi adversario?, revive el daño e interioriza la intención de sanar tú en principio, construyendo una autoestima sana haciendo lo que más te disfrutas, comiendo más sano, practicando tu deporte o hobbie favorito y cumpliéndote todo lo que te prometes, esto te llevará a mirarte con ojos frescos desde “aquí y ahora”, porque esto es todo lo que tienes.

Perdonar es sanador, recuerda que el cuerpo es un contenedor de emociones y lo que no liberas lo somatizas.

Que esta vez seas tú quien decide y no tu miedo, deja de preocuparte, mira que la angustia es la mejor forma de atraer lo que no queremos.

Es importante destacar que perdón no siempre implica reconciliación, que todo tiene un momento y que si tú te encargas de ti y trabajas contigo, silenciosamente contribuirás a la sanación de quienes te rodean, insisto… desde el amor a ti y no desde el control al otro o a las circunstancias.

Con amor, Rosario Cardoso

El verdadero Yoga


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Este fin de semana fue uno de esos donde necesitaba sólo aterrizar, correr, respirar, contemplar y estirar el cuerpo. Qué cierto es eso de que el alma es oscura y profunda, que no basta con sentarse a meditar para trascender y evolucionar porque hay un mundo afuera que requiere de nuestra sustancia personal, porque todo se compone de luces y sombras, alegría, melancolía, estímulos positivos y negativos.

Reflexionaba un poco en cómo a veces los seres humanos nos ocultamos, evadimos la tarea de integrar y aceptar, nos distraemos de lo realmente importante quizás por miedo a abrir una caja de pandora imaginaria o sacar los esqueletos del ropero,  y paradójicamente el trabajo o la soledad siempre es un buen escondite o radicalmente el permanecer engentado en medio del ruido y justo aquí es importante no perder de vista que entre el blanco y el negro hay una gama de grises, que lo más importante de llevar a donde sea, en medio del desierto o en el tumulto de la ciudad más grande del mundo es a UNO MISMO,  con todo lo que le sea útil en ese momento independientemente de toda expectativa ajena.

Y entonces aquí me pregunto, ¿por qué no abrir el corazón a experimentar lo que por vibración y experiencia corresponde?, ¿por qué no expandir el alma así como lo hacen nuestros ojos ante el día y la noche?, ¿por qué evitar la vida? Ser auténtico tiene un precio que no todo el mundo está dispuesto a pagar, porque con seguridad habrá que experimentar algunas noches oscuras del alma, pero sin duda, en la medida en la que decidimos  mostrarnos reales y develar nuestros anhelos sin miedo como cuando éramos niños, es en la misma medida que sanamos y vivimos de verdad.

Eso de querer pasar por inadvertido puede ser muy aburrido, ensimismarse y dejar de compartir por miedo,  es morir.

Luego de algunos años de practicar asanas en el tapete de yoga y aprender a respirar, me doy cuenta que como decía Víctor Hugo: “Ciertos pensamientos son plegarias. Hay momentos en que, sea cual fuere la actividad del cuerpo, el alma está de rodillas”. No es fácil visitar la sombra y reconocer lo que no anda bien, realmente conocer al inconsciente es conocer a Dios,  y  qué difícil puede ser darle un sablazo al ego y caer en rendición, arrodillarnos ante lo que sentimos por incómodo que sea y abrazando lo que no queremos, eso que parece   estar fuera de control,  rendirnos como cuando lo hacemos durante la práctica, soltar y llanamente sentir sin juzgar.

Pensaba que me gustaría amar más y mejor, pero que eso no ocurrirá sino hasta que lo haga de manera más profunda conmigo, en las buenas y en las malas. Sé que en ocasiones hay circunstancias que parecen laberinto, que las cosas no siempre ocurren como queremos y que inexplicablemente aun cuando creemos que tenemos todas las herramientas para actuar en determinadas situaciones, hacemos justo lo que resulta más inadecuado y me quedo pensando una vez más: el alma es la que sabe y tiene un proceso orgánico, así como el de las flores.

En fin, reflexionaba sobre las respuestas no fáciles y sobre eso que a veces carece de significado y aparenta lo contrario, pensaba en que vale la pena correr el riesgo y salir de la zona de confort emocional y asumir todas las consecuencias de lo que implica sentir.

Pensaba que el verdadero yoga es respirar en un mal momento y calmar la mente en medio de una discusión, dar una respuesta naturalmente medida en medio del rechazo o la frustración; Yoga es empatía, escucha activa y suspensión de juicio; Yoga es flexibilidad de mente y cambio de perspectiva; Yoga es soltar, dejar ir lo que muere por irse y abrir el pecho para que entre lo que muere por llegar; Yoga es bailar con la vida y agradecer a cada momento, abrazar y silenciar cuando sea necesario. Yoga es amar en grande y encontrar y diluir todas esas resistencias que se han conformado dentro para vivir desde el gozo y aprender de una manera más amorosa y compasiva; Yoga es abrazar la luz y la sombra de uno y por ende del otro puesto que somos espejos; Yoga es aprender a ponernos cómodos en lugares incómodos. 

Yoga es integrar, es Dios, es tú, es yo.

No te tengas miedo Coatlicue


Coatlicue_by_Ehecatzin

Son varias semanas que llevo meditabunda respecto a la feminidad, a la sexualidad  nuestra y tantos clichés en torno a ella.

Cada vez es mayor la apertura de nosotras las mujeres para darnos oportunidades muchas veces a partir de la libertad sexual en buenas dosis, y no es que esto nos convierta en mujeres fáciles que siempre llevan un liguero por si las moscas, o bien, mujeres que van por doquier con la caña de pescar en el hombro buscando a ese pez gordo, o mujeres que llevan el vestido de novia en la cajuela por si “casualmente” se topan con el príncipe soñado, el amor de su vida, aunque claro, entre hombres y mujeres la gama de colores es extensa, no vamos a excluir a ninguna circunstancia porque más que una cuestión de género, la búsqueda de uno mismo a través del otro es algo completamente humano. Cabe aclarar que, esta no es una entrada feminista ni mucho menos, es una entrada que le apuesta a la autenticidad y a la libertad, una entrada que le apuesta al amor mismo partiendo desde “el amor propio incondicional”.

Antes de ir al punto que quiero llegar, quiero hacer un paréntesis y contarte que una de las cosas que también reflexionaba era que, socialmente cualquiera pensaría que probablemente, una de  las actitudes más penadas que existen es la violencia y me di cuenta que, tristemente es más penado el gozo, el placer en cualquiera de sus  manifestaciones, las expresiones de locura y desbordada felicidad, sino, recuerda esas veces en las que has llevado  una expresión de singular alegría y todo el mundo te mira extraño y te pregunta con peculiar tono sarcástico y burlesco: ¿por qué tan contentit@?, ¿qué te pasó?, ¿ahora qué mosca te picó? En fin, sociológicamente arrastramos constructos y patrones que no nos definen pero que también nos limitan a ir por ahí descaradamente gozosos si no nos damos cuenta.

Hace poco, escribía yo un ensayo donde hablaba de la diosa azteca Coatlicue: la gran terrible y devoradora madre de los mexicanos. El escritor, historiador, esteta, filósofo y académico mexicano Justino Fernández junto con el psicoanlista junguiano Erich Neumman, fueron quienes más profundizaron en el conocimiento de la Coatlicue. En la mitología griega, Atenea hija de Zeus, protectora de muchos héroes y algunas otras figuras míticas, es quien ejecutaba funciones similares a nuestra Coatlicue, ambas comparten el símbolo de la serpiente, símbolo de conocimiento y sabiduría.

Coatlicue, la de la falda de serpientes y el collar de corazones,  ha sido considerada por muchos estudiosos no sólo como poderosa y aterradora o como la diosa pavorosa y terrorífica en la que se concentran todos los horrores del universo, sino también como una deidad que representa en sí misma la vida y la muerte, ella  era esa diosa que desencajaba no sólo por su aspecto temible, sino también por su atípica feminidad, y así, me cuestionaba en función a este arquetipo maravilloso y por cierto hoy tan poco tocado  y mucho menos abrazado: ¿y quién es la Coatlicue de hoy?

Mi pregunta, me llevó a pensar en esos estereotipos que surgen a partir de la libertad consciente, particularmente en una sociedad aun tan machista como la nuestra, y me vinieron a la mente todas estas mujeres (y me incluyo) que han apostado a pagar el precio de la trascendencia y plenitud (esta última entendida como “gozar” en gerundio), mujeres que han hecho una verdadera apuesta a desarrollarse en aquello que más les parece, desde distintos oficios y profesiones, esas diosas que van ocupando roles sociales de alto impacto, esas Coatlicues que en medio de la cotidianidad van por ahí meneando las caderas, danzando por la vida sin importarles más el qué dirán, que han renunciado al hembrismo para convertirse en mujeres, diosas que tienen mil y un formas de ser fértiles, mujeres embarazadas de sueños que viven gestando proyectos renunciando o sin renunciar a la crianza de los hijos, en resumidas cuentas: mujeres libres que se dan permiso de ser, de sentir y expresar. Ahí, sumida en mi reflexión  exploraba nuestra vitalidad, nuestras lunas y los riesgos que corremos cuando nos aferramos a nuestros deseos intrínsecos, riesgos que van desde apostarle al amor teniendo sexo en la primera cita, buscando ascender con persistencia en organizaciones tremendamente conservadoras y machistas, riesgos que implican podar las alas del alma y afilar los colmillos del corazón para ir y cumplirnos esa promesa hecha de ser felices pese a todos los pesares, rompiendo patrones y creencias a veces a zancadillas y trompicones, buscando sanar nuestro linaje femenino al encontrar oportunidades que no tuvieron nuestras ancestras, tratando de que las que vienen detrás tengan una vida más plena.

Pensando, me daba cuenta que al permitir que nuestra Coatlicue se exprese,  nos aventuramos a mundos profundamente tenebrosos como el caer en la trampa de sentirnos culpables por permitirnos ser, sentir y expresar; La Coatlicue de hoy es esa mujer  que pese a cualquier herida física, emocional, psicológica y espiritual aprende a abrazarse a sí misma sin victimizarse, es la que da muerte a lo que debe morir para generar más vida y deconstruir a partir de lo existente, la que ha superado su incapacidad de decir “no” y marcar límites, la que aprendió a decir “sí”, la que pide sin problema y va por más, la que vive y asume una sexualidad libre y responsable sin poner en tela de juicio su valía, la que tiene el autoestima bien puesta y deja de buscar aprobaciones porque sí, la que sabe cuándo jugar a la doncella en aprietos y se permite consentir sin que eso la vuelva indefensa y dependiente, la que es dueña enamorada de su mundo interior; Ella, esa diosa contemporánea de la que eventualmente cualquier hombre que no esté listo puede huir, esa es la Coatlicue de hoy, la que puede confundirse por “puta” sólo porque se permitió sentir desde el día cero, esa que no lleva ni la caña de pescar ni el vestido de novia en la cajuela, sino más bien, SE LLEVA A SÍ MISMA y va con su falda de serpientes y collar de corazones orgullosa de cada cicatriz y batalla, quizás hoy parada más desde la vida, porque en ella viven la vida y la muerte, en ella habitan las estrellas y el universo entero.

Hombre, déjate enamorar por una Coatlicue, es descaradamente fascinante, permítete habitar en su cosmos;  Y tú Coatlicue, no te tengas miedo a ti… eres mágica, eres tanta vida como muerte, tanta luz como sombra, tan sabia como inocente, tan vieja como niña; Eres tan como él y él es tan como tú.

Con amor:

Una Coatlicue cualquiera.

 

Gracias por bendecirme a besos…


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Tantas veces ocurre que,  los seres humanos buscamos perdidos sin saber exactamente qué es aquello que estamos buscando y además no permitimos que eso que inconsciente y realmente deseamos (que no se parece a lo que erróneamente buscamos)  termine por encontrarnos, y así cuando llega lo que inconsciente y realmente deseamos, no sabemos qué hacer con eso.

Hoy elegí escribirte a ti porque llegaste sorpresivamente buscando “algo”, quizás a ti mismo y me encontraste a mí, igual que a otras literalmente miles de posibilidades, sin embargo, el inconsciente es tan poderoso que usualmente termina por hacernos coincidir con personas que se encuentran en la misma frecuencia, gente que nos hace resonar aún sin conocerla, almas que independientemente de minutos, horas, días o años de gastar juntos, vienen a enseñarnos algo, a revelar una verdad o incluso a remendar una herida, de esas que se esconden en los estratos más profundos de la psique, de esas que encogen el corazón de vez en cuando y nos hacen friccionar una y otra vez con el mismo patrón en afán de querer encontrar eso perdido, ahí, en medio de la web, entre millones de rostros y circunstancias, entre perfiles superfluos, blogs y  redes sociales, y aun cuando se trate de una red social,  se dice que no atraemos lo que deseamos, atraemos lo que somos.

Pensaba un poco en qué era eso en lo que podíamos parecernos tú y yo y quizás me tildes de loca pero vi que cada uno en su dimensión y arista “morimos de miedo” y es que, qué peligroso es luego de tanto decir adiós o aun cuando sólo se trate de una sola despedida intensa,  de esas que arañan el alma,  volver a construir vínculos, no saber administrar los apegos y los afectos, ni los “quieros” ni los “tengos”, generarse expectativas que terminan siendo acuerdos firmados  en la cabeza de uno de los dos cuando el otro ni enterado estaba; qué riesgo exponencial supone la neurótica emoción de sentir amenazada la libertad, qué miedo a la paranoia de  que a uno le corten las alas o que sea uno mismo quien termine cortándoselas para volar a la altura y velocidad del otro aunque eso implique descender,  ¿por qué no?, quizás también se trate de un miedo absurdo de no poder volar tan alto como el de junto; qué miedo dar y dar y dar cuando uno no tiene siquiera la certeza de tenerse a sí mismo, qué angustia buscar una caricia del otro cuando en el fondo lo esencial se construye desde dentro, sin tanta fantasía y sin buscar avalúos afectivos afuera, sin someterse a condicionamientos externos como generalmente ocurre; qué miedo AMAR y qué fácil es vender simulacros cuando uno tiene el alma arañada, qué crudo y frío el miedo a expresar y quedarse con la sensación de haber hecho un monólogo… vaya, qué caro resulta a veces abrir el corazón y vivir con todas las consecuencias, pero qué precio más alto supone el ser auténtico, el decir estupideces y hacer el ridículo de vez en cuando, qué inconveniente puede resultar para el ego el no cumplir con las características acordadas en el check list para poder formar parte de “el pack de la felicidad”, vaya zancadilla para la autoestima cuando uno está ausente de sí mismo, ¿no te parece?.

El punto aquí es que, hoy estoy conmigo y seguramente tú contigo, lo bonito aquí es que ha resultado sanador conocerte aunque sea cosa de un par de citas absortos sólo por eros, sin philia y sin ágape, no sé si te vuelva a ver o no, no sé si vuelva a tener una conversación contigo inclusive electrónica, no sé si yo pudiera decirte un día todo esto, sólo sé que me curaste a besos y aquí y ahora sólo se me ocurre decir: GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS por tu despistada búsqueda, porque mientras te buscabas a ti me acompañaste con besos a recuperar un pedacito de mí; GRACIAS,  porque probablemente eso nos lo debíamos de otras vidas aunque haya sido tan efímero e intenso como un buen expreso.

Gracias por bendecirme a besos.

No te tardes en resucitar


  

Muchas veces siento que la creatividad se esconde como la luna en la mañana, siempre he tenido claro que soy una mujer sumamente racional aunque luche todos los días por hacerme un espacio y escuchar al corazón, por encontrarme con mi intuición y  ponerme atenta y escuchar mis propios ecos, con lo fácil que resulta mutilar sueños, vale la pena estar atentos ante lo que el alma pide y apostarle a cada deseo, distinguir entre fantasía e imaginación, dejar de sólo desear y racionalizar para encender esa chispa divina en el pecho y manifestar fuera lo que la mente dibuja.

Este año pasa que vuela, en el camino me voy encontrando con rostros de colores que reflejan lo que soy, que me recuerdan lo que en mi habita y develan mi propia sombra, y así voy aprendiendo a calibrar, y a mirar lo que es realmente importante y enfocarme ahí; También, conforme avanzan los días, siento en el pecho resonar la palabra “confía, confía, confía…”, ese mantra poderoso que me conecta con lo divino, con lo esencial, con la fuente de amor infinito y que cuando resuena en mi interior, es como si Dios me apretujara en su pecho intentando despertar mi propio sol, un sol imparcial que alumbre porque sí, porque es su naturaleza e inmensidad.

Sin duda,  mi alma dibuja con el dedo índice la palabra “coherencia”, y cuantas cosas hay que dejar ir para tener una vida en coherencia alineando misión, acción y pensamiento, que si bien no llegué aquí con instructivo tengo claro que todas esas cosas que me gustaban cuando niña siguen latentes, y que tanto más las toque y  las siga, tanta más trascendencia y plenitud experimentaré.

Son muchas de las circunstancias y patrones que me he venido haciendo consciente, voy constelando en mi libreta de sueños y cada día con una intención cada vez más clara: que la vida sea mi epicentro. Ocurre que las personas tenemos un panteón personal, un panteón donde solemos enterrar sueños, momentos, recuerdos y personas y pienso que muchas veces es más sano integrar que enterrar, porque finalmente cuando integramos es como si  un espacio dentro se iluminara, como si las grietas del corazón se llenaran de una sustancia alquímica que lo transforma todo y deconstruyera dentro.

Ciertamente, estamos oscilando entre la vida y la  muerte, pero ocurre también que a veces nos toma más tiempo estar en el sepulcro que en la vida misma, sin medida elegimos estar en la oscuridad, en ese panteón personal esperando que el otro resucite, o el sueño se convierta en realidad desde la fantasía, sin caer en cuenta  que la vida es una decisión,  que el entusiasmo es una chispa que habita en el pecho y basta con visitar nuestras pasiones para reactivarla cual súper héroe.

Permanecer más tiempo en la vida, supone la consciencia de observar cada árbol y encontrar a ese Dios vivo del que tanto hablamos, gozar del sol y vibrar en gratitud por estar aquí y ahora, abrazar fuerte y dialogar con empatía, comprender a aquel que no puede quedarse porque el alma suya tiene que tomar otro vagón para ir a quien sabe dónde;  Mirar que en la sombra habita la luz y que sólo hay que abrazarse fuerte a uno mismo para integrar a esa parte oscura, esos sentimientos inferiores tan poco comprendidos, si nos queremos curar de algo hay que reconocerlo y adentrarnos homeopáticamente en eso para encontrar semillas de trascendencia aún cuando toque morir por instantes.

Respirar,  fluir con el pulso del cosmos, eso es vivir; Arriesgarse a seguir al corazón, encarar una buena conversación acompañada de silencios, mirar a los ojos de uno mismo y a los del otro, arriesgarse a amar, a sentir y dejarse rasgar el alma por apostar a las más bajas pasiones; Vivir por experiencia y no por referencia, pero aun así que lo que importe sea el alma y no la vida, porque el alma es la que genera esos espacios desde lo subterraneo, en la oscuridad, silenciosa, separando lo esencial de lo ilusorio y empujando al corazón a que vaya de cabeza con el fin de vivir de acuerdo a uno mismo, para configurar una vida sana y paradójicamente haciéndonos incursionar en la locura en un mundo tan estereotipado, habitando así en la periferia de la razón… como yo, “Yo loca”-

En su canción primera, San Juan de la Cruz menciona que para que el alma llegue a un estado de perfección, ha de pasar por dos maneras principales de noches a las que llamaba purgaciones o purificaciones del alma, donde el ser queda a oscuras como un ciego, lleno de mortificaciones, donde no queda nada más que depurar en medio de la angustia y dejarse llevar, “fluir” como bien se menciona en tantas prácticas orientales.

Los poetas, los artistas que subliman su propia metamorfosis en el juego de la muerte y vida donde el amor juega muchas veces el rol principal, comprenden que todo carece de valor sin la diosa oscura, sin la Coatlicue, la Kali o la Hécate. Sin  muerte no hay lecciones, sin la muerte no hay oscuridad sobre la cual pueda destacar el brillo de la luna y es que el negro, color de luto, es también el color del descenso, el negro es la antesala de la expansión, de la conexión con lo divino, del desapego, la promesa de saber algo que antes el alma no sabía, el negro es donde inicia el camino a la trascendencia.

No hay rincón alguno dentro de cualquier ser que viva la experiencia humana que no pueda ser iluminado por el regalo de la consciencia, esa es la experiencia interna que se abraza, se integra para poder ensanchar la cavidad del alma y que quepa ahí una consciencia más amplia, más amorosa, una consciencia crística.

En fin, hoy viernes santo, día de quietud y contemplación, día especial para dar muerte a eso que va en contra de nuestra propia naturaleza, a eso que no suma y agota; Hoy es día para rendirnos ante las circunstancias y dejarlo todo en manos de un poder superior con el nombre que le quieras poner, para fluir desde la gracia, pero entonces, si eliges morirte procura que sea sólo un ratito, no tardes mucho en resucitar que la vida pasa pronto.

Al alma lo que pida


4.0.1

«Ánima y Ánimus»

 

Ahora que me encuentro sentada frente a esta hoja blanca es porque este breve espacio es un encuentro con ella: mi alma.

Guiada por el deseo apremiante de expandir cada sentido, de salir a ese encuentro agendado con mis personajes favoritos, de mirar a los ojos a esa anciana que vive dentro, esa mujer de trenza larga y mirada profunda, que con sólo fijarla en cualquier punto descubre el alma en eso que sus ojos encuentran, qué más da si se trata de un objeto aparentemente inanimado, ella es la que sabe, la que virtuosa, la sabia que atinada encuentra cuándo y qué decir, la que goza de los silencios profundos para muchos angustiantes, la que sabe reír a carcajadas y contar historias de su biblioteca personal del corazón, la que anda con su amplia y larga falda orgullosa de su feminidad; Esa mujer de  manos callosas por tanto haber labrado su tierra y recoger cada fruto, cada grano;  De esa anciana que sabe cómo abrazar a la niña y visitar con ella cada fantasía, cada paraje oscuro y avanzar a pesar de la incertidumbre y el miedo; La bruja que feliz mueve su caldero en medio de un ritual de cantos, mantras y oraciones, la alquimista que sabe convertir materiales vulgares en oro, la que sabe cómo ensanchar el corazón para acoger a la paradoja y la absoluta contradicción en sus niveles más profundos; La que ha integrado en sí una imagen tras otra por bizarra o divina que fuese; La que está cotidianamente en contacto con sus otros personajes internos cual matrioska, esos seres que pueblan sus sueños y pensamientos y configuran la vida de su alma; La que ha sido capaz vivir sus propios mitos y concluirlos; Esa mujer que está tan familiarizada consigo misma y abraza su complejidad y llora con absoluta entrega cuando se le da la gana independientemente del lugar en el que se encuentre; La que supo comerse la vida a puños porque entendió que a eso vino. Amo a esa anciana que es sólo una cara de mi alma, esa que sabe acariciar mi cabello en esos momentos cuando me invade saudade, la que me guía apareciéndose en mi sueños invitándome a peregrinar de nuevo a Santiago de la Compostela y hablándome del tiempo; La que me ha enseñado que la oración es ese sitio en calma que concentra todo el poder atómico para remover lo que deba ser removido; La que sabe separar y disolver, restaurar o demoler para reconstruir; La llamadora de ángeles y hadas, la que abraza la sombra y la domestica. Amo a mi anciana, la que vive dentro yendo y viniendo conmigo.

Me encuentro en mi espacio favorito entre libros, maderas y flores jugando con el hada de las palabras y mientras mantengo contacto con mi alma, caigo en cuenta de cuán inútiles son muchas veces esos intentos por sanar, aquí y ahora observo que también en ocasiones al hacer menos se logra más, que el sufrimiento también revela y que al más mínimo intento por sanar no hacemos espacio a esa epifanía, a eso que no sabíamos y el dolor nos enseña, esa materia prima de evolución y trabajo interno que se gesta sólo ahí en la noche oscura, en medio de sus dolorosos e incomprensibles ritos que el ego no comprende, ahí en la desesperanza se gesta la magia.

Creo que, un verdadero contacto con el alma es el primer paso a la iniciación del amor, hacia el florecimiento y reconocimiento del poder personal, es el inicio al encuentro con eso más grande y la expansión del corazón para vivir con plenitud.

Escuchar al alma es contactar no sólo con el/la ancian@ sino también con la inocencia del niño, dejarles salir y fluir, hacer lo que se nos pegue la gana: cantar en la regadera, bailar en el espejo, dibujar, pintar, encontrar espacios de lectura e intimidad, dejar salir nuestra capacidad de asombro, conversar con ángeles y energías sutiles, correr, pasear en bicicleta, amar y dejarse amar, escribir una carta a los reyes magos listando los anhelos más profundos del corazón, no sólo ser arriesgado sino ser MUY ARRIESGADO, oler las flores, tocar los árboles, leer y releer nuestro cuento favorito, mirar esa película que hace llorar o reír intenso, escuchar esa canción que araña el alma pero también esa otra que cosquillea el cuerpo haciendo inevitable el no mover las caderas, caminar mucho, respirar profundo, atracarse del postre favorito de vez en cuando, llorar por horas y a grito abierto hasta que se sequen los ojos cuando invada la tristeza, contemplar una flor, escalar montañas, mojarse los pies, comer mucha pizza cuando aparezca el antojo, disfrutar un buen chocolate, sonreír cuando esa persona desconocida nos dispare las alarmas del corazón, ponerse guap@, abrazar con fuerza, dormir por horas, tomar una ruta distinta para ir casa o al trabajo o a sea cual sea el sitio, encender una vela y hablar con el amor, escribir, expresar sin miedo ni reservas, soñar despiertos, bañarse del perfume favorito, regalarse flores, escribirse cartas a uno mismo y dejarse llevar por las mil y un formas que el alma tiene de expresar, desde lo intrínseco e insospechado… Tan sencillo como devorar la vida y andar por ahí con el pecho expandido.

En resumen, vamos a cultivar lo divino desde la simpleza, desde lo natural, desde la sustancia del alma. Sólo desde esa dimensión de la experiencia humana podremos realmente convertirnos en personas.

Y resucitar al tercer día…


Y cuando pierdo, gano.

Me emociona el cambio. Cuando el alma pide cambiar de lo que sea (casa, empleo, hábitos e incluso pareja) qué importante es hacerlo, porque todo lo que te pertenece por naturaleza, lo que te corresponde por esencia, por vibración, porque toca andar un nuevo camino, porque hay que evolucionar hará un gran esfuerzo por llegar a ti y hay que dejarlo entrar… Pero todo aquello que no pertenece y que no favorezce, que no hace bien hay que dejarlo ir, porque también hace un tremendo esfuerzo por marcharse aún cuando el miedo y el ego generen resistencia… Mejor decir: GRACIAS A LO QUE FUE Y SÍ ROTUNDO A LO QUE VIENE!…

Pero claro, dentro de esta actualización cotidiana del ser,  morimos tantas veces como necesarias, y así vamos haciendo espacios.

Morimos una y otra vez cuando dejamos que emerja  una versión nuestra con mucha más alma, más completa… con sus respectivos dolores de parto porque las personas dentro de esta tendencia actualizante nos parimos una y otra vez a nosotros mismos, y luego de cada batalla interna que vencemos, encarnamos en un ser nuevo, independientemente de nuestros esfuerzos por deslizarnos de la muerte pero al fin, la muerte es un ciclo del alma, es un mito que recrea la consciencia.

Quizás, una de las enseñanzas de Jesucristo como el gran pedagogo que era,  fue el morir en la cruz, descendió a los infiernos a través del dolor físico y espiritual, del rechazo, la tortura y la soledad para luego trascender a través de la resurrección; ese es el mito de la muerte, y es que esos dolores del alma ante la desilusión, incluso cuando sentimos que se ocultan nuestras pasiones y bienaventuranzas y que el sentido de la vida se diluye, vale la pena cerrar los ojos  e instalarse en la noche oscura, y es que elegir morir no es sólo un mito sino también un arte, ya que el vacío y la grisura de la angustia permiten que escuchemos al alma de tal manera que sería imposible hacerlo en estados de absoluta euforia e incluso en medio de la cotidianidad. Estas pequeñas muertes desde la melancolía hasta la pérdida absoluta, proporcionan al alma la oportunidad de expresar sus anhelos más profundos y naturaleza salvaje para entonces florecer en medio de un suelo que parecía erosionado, estas noches oscuras brindan experiencia y esta es justo la riqueza del mito de la muerte en el desarrollo de la persona: asumir y aprovechar las ganancias de las pérdidas que confieren sabiduría y hacen que coagulen las emociones y metabolicen las experiencias.

Morir casi nunca es elección, pero sí siempre una oportunidad de hacer ajustes dentro, espacios para un nuevo arado en las profundidades de la psique, el alma y el corazón para sembrar otra vez y esperar la cosecha, finalmente los seres humanos tenemos el potencial de ir al límite de nuestras posibilidades humanas en medio del pasaje oscuro y resucitar también luego del día tres para luego expresar vida plenamente; Sin duda, el progreso del alma es profundo y oscuro, no podemos hablar de Desarrollo Humano tan a la ligera pues no se trata de un avance siempre positivo y progresivo, sino más bien muchas de las veces cada ascenso requiere descender, visitar un breve estado de muerte para luego trascenderlo muy a pesar de la elección y no elección del sacrificio, ese acto espiritual de renuncia y reconocimiento a eso superior a uno mismo, esas privaciones ordinarias por las que pagamos el precio para estar en un mejor lugar, esa renuncia a pequeñas libertades  que van dando paso a una libertad mayor y a un misterio inmenso, eso a lo que llamamos TRASCENDENCIA, esos saltos cuánticos que damos cuando nos levantamos de una manera más breve y con un aliciente intrínseco producto de esta experiencia oscura, finalmente uno es la suma de sus fases y vivencias, de sus muertes y sus pérdidas y aunque todas estas historias son útiles no nos conforman pues no tienen la última palabra, he ahí la importancia de romper creencias y experimentar con completa presencia esa tendencia actualizante dejando morir lo que debe morir, creando espacios incluso a través del cuerpo, por ello los grandes místicos de todas las religiones se entregaban con total convicción y pasión al ayuno, era como dejar morir y  liberar para continuar abriendo canales entre lo consciente y lo supraconsiciente.

Morir es vivir, es dentro de esta finitud y vacío encontrarse con lo infinito, es abrirse a nuevas formas de entenderse siguiendo nuevas coordenadas y así con las crisis comienza la  iniciación y a todo esto, el sentido de tocar fondo es que no queda a donde ver sino es que para arriba.