Peregrina de la vida, peregrina del camino de Santiago de la Compostela.


Mi credencial del peregrino

Estaba en deuda incluso conmigo misma al no haberles compartido sino hasta ahora la anécdota de una de las mejores experiencias de vida que he tenido. Ese año en Europa supuso un puente entre mi vida y el misticismo de un camino sinuoso lleno a su vez de magia y sorpresas, hambre, cansancio y un estirón a nivel personal que hoy sigo sin entender.

Hace un par de días he vuelto a casa después de vivir una experiencia sin igual… “El camino de Santiago de la Compostela”.

La inquietud por sumergirme y andar por el camino era añeja, pero como todo llega en su momento tuve oportunidad de hacer parte de la ruta Jacobea. Por cuestiones de tiempo, hice únicamente las últimas 12 etapas del camino francés, pero con esto bastó para sentir intrínsecamente la gran experiencia del ser peregrino.

Es bien sabido, que el centro de atracción de la Compostela es la tumba del apóstol Santiago el Mayor, pero independientemente de la tradición cristiana hay peregrinos que lo hacen con fines deportivos, motivos turísticos, crecimiento espiritual o simple curiosidad.

Realizar el camino de Santiago supone muchas cosas, es un sendero místico y aunque pareciera idílico requiere de gran voluntad y un esfuerzo extra, demanda cierta austeridad y gran resistencia. El cuerpo y el espíritu se ven inmersos en una fantástica prueba, particularmente tuve oportunidad (lejos de caminar) de pensar 330 kilómetros y uno de mis mayores premios fue haber visitado O Cebreiro, fue como haber sido parte de un cuanto de hadas que desde niña escuché, fue morir y volver a nacer, empaparme de emotivas lágrimas porque la vida misma me puso en un sitio donde se dice que ocurrió un fantástico milagro que por ahora me reservo, fue caer de rodillas y sentirme bañada de luz. Ahora que ya todo pasó, creo que el haber llegado a ese lugar fue inyectarme de una especial energía que sigilosa deshizo un par de nudos. Pese a que el camino fue sinuoso, esta pequeña población de la provincia de Lugo con gran influencia celta es uno de los enclaves más bellos de la ruta y aunque había bastante niebla, el ambiente bohemio me envolvía invitándome a permanecer ahí, pero había que continuar hacia Triacastela.

La mochila, fue parte vital en mi peregrinar porque para mí ésta representaba todo aquello que poseo en la vida, llevaba a mis espaldas: alegrías, lágrimas, recuerdos, mis años, mi fe y una buena dotación de esperanzas, cargaba también las herramientas con las que hoy por hoy he construido cada puente, un gran almacén de deseos y un montón de propósitos. El bastón simbolizaba a cada mano que me ha ayudado a ascender algún peldaño en la escalera de la vida y así, acompañada por el recuerdo de cada ser amado avanzaba pueblos y mas pueblos, y en silencio meditaba y alquímicamente me fundía con la magia transformándome en hada, en felino, en águila, en niña o simplemente en una forma abstracta, ya fuese de colores o sencillamente gris.

Había trozos de la ruta que aunados con el sol me retaban a detenerme, pero las ganas de tapizar mi memoria y mis sentidos de colores, aromas, sabores, gente y figuras podía mucho más que un clima rudo y un cansancio profundo. Conocí mucha gente a la cual siempre recordaré aún cuando no intercambié dato alguno, son seres que hoy por hoy han marcado mi existencia, personas diversas con las cuales compartía el mismo objetivo… “llegar a Compostela” : Alouis, un Sr. De 60 años que caminó tres meses desde Suiza porque quería salir de la rutina; Alejandra, una ejecutiva de 53 que buscaba un espacio para pensar y realizar ajustes en su vida; Javier, un chico que estuvo preso algunos años y ahora busca reintegrarse a la sociedad peleando con sus demonios; Markus, un joven que al final me fui de espaldas cuando sorprendida lo vi celebrando la misa del peregrino… no me imaginé que podría ser un sacerdote; Emilio, un andaluz de 49 años que me hacía reír con chistes blancos después de caminar 44 kilómetros a las 3 de la tarde.

Yorman y Made, fueron mis compañeros del camino, con ellos he creado un vínculo indisoluble por la sencilla razón de que compartimos dolores, cansancio, hambre, mal humor, agua, alimento y muchas cosas más.

En la medida en la que me acercaba a Santiago, la atmósfera era distinta, la mochila pesaba más y los pies pedían base.

Me sentí feliz de poder formar parte de esta antigua tradición, de que mis huellas siguieran surcando el camino para todos los que vienen detrás, robándome el aroma de las flores y deleitando la pupila con ese verde espectacular que regala Galicia, irrumpiendo espacios ancestrales como: el monasterio de Samos, el castillo de templarios de Ponferrada, ermitas diversas y rincones que tenía el poder de hacer estallar un sinfín de emociones.

Después de visitar el Monte del Gozo, tan sólo a 4 km de Santiago de la Compostela caminé aproximadamente una hora para llegar a Santiago, es inevitable que los ojos se llenen de lágrimas, esa música celta que te recibe te hace flotar, era como experimentar la libertad de otra forma. Ansiosa subí las escaleras de la catedral con ese nudo en la garganta y un sentimiento maravilloso de desapego hacia el mundo, la observé como si hubiese encontrado un tesoro y me formé para darle el tradicional abrazo al apóstol. Hubo mucha gente a la cual me hubiese gustado ver antes de volver a casa, peregrinos con los que compartí risas, cansancio y alimento, peregrinos de la vida que necesitaban una recarga de energía y que como yo optaron por ese sendero de ensueño.

El ritual del botafumeiro llenó el místico lugar de incienso, pedíamos al arquitecto universal que nuestras plegarias ascendieran junto con aquel incienso.

Me habría maravillado conocer Finisterra, quemar mi ropa y bañarme en el agua salada, ver cómo el sol se ocultaba y renacer como lo dice la tradición pero indudablemente no era mi momento de conocer aquella tierra, puede y mi Finisterra sea México, entre mi gente arropada por mis amores, en medio de mi Trinidad cuyos nombres no mencionaré.

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7 pensamientos en “Peregrina de la vida, peregrina del camino de Santiago de la Compostela.

  1. Espero que alguien mas entre a leerte, porque como lo dije antes Soy Tu FanS!!Y ya sabes que estoy muy orgullosa de ti; a lo mejor muy tarde entendere lo que hablan tu, mama y los demas, de esas cosas de madurar, valorar, y asi… pero sin duda, jamas olvidare que me lo ense~aron con buenos ejemplos!Te Quiero Tia BB!!P.D> Que nos cuente la foto del Matorralazo!!!

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  2. Hermoso Cuñis!!! que travesia tan mas hermosa y satisfactoria!!! es un henorme gozo el que siento cuando leo tus pensamientos y emociones, gracias por compartir!

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  3. que puedo decir sencillamente hermosa, bella e inspiradora es tu travesía y aunque nunca he estado ahi me hiciste imaginar lo magico que es…. comparto con patricia el enorme gozo que haces sentir al leer tus pensamientos… mmmmmmmmmm simplemente bello… abrazos enormes y gracias por compartir tu grata experiencia muñe…..

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  4. Que fantástico viaje mujer cósmica. Cuantas cosas y mundos guarda un ser en su interior… solo hace falta echar un vistaso a la ventana que permite ver el otro camino y continuar entusiasmando hacia el gran peregrinar que guarda el interior. Namaskar!!! Un placer compartir camino con usd señorita.

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