De la abundancia y sus mil y un caras


 

abundancia

Primero que cualquier otra cosa quiero contarte que una de las razones por las que decidí escribir al respecto es porque hablar de nuestra relación con la abundancia y el dinero  es de vital importancia para saber porqué sentimos que “no fluye” o “no alcanza”, sin embargo no perdamos de vista que el dinero y abundancia son cosas relacionadas pero distintas.

La palabra abundancia proviene del latín abundatia  y significa según la RAE “una gran cantidad de algo”, por lo que ésta la puedes ver manifestada no sólo en dinero sino también en salud, en amigos, en amor, en libertad etc. Y el dinero es un medio legal que puede ser intercambiado por algún producto o servicio.

A mi me gusta pensar que la abundancia (incluido el dinero) proviene del corazón, porque indudablemente todo nuestro mundo afuera es el resultado de nuestra realidad interna, por ejemplo, si yo te pregunto ¿te gusta tu trabajo?, ¿qué me contestarías?… Si la respuesta fue un sí dicho con total contundencia y sin titubeos vamos bien, pero si la respuesta fue un más o menos o un rotundo no, entendamos que esta es la principal barrera que obstaculiza la abundancia. Cuando una persona está en un trabajo que no le satisface por lo menos 8  horas de su valioso día o hasta 12 (o sea la mitad de su vida) es normal que su frecuencia vibratoria sea baja y lejos de atraer cosas maravillosas a su vida atraiga escasez y mucha frustración.

Ser agradecido genera bendiciones y si tu trabajo no te satisface es evidente que menos lo agradecerás y aunque lo hagas y digas “por lo menos tengo trabajo” ó, “hay que agradecer que hay trabajo”, la actitud y energía es de total conformismo o inclusive enfado, es como si alguien te invitara a comer a su casa y tú le dices:

– Tu sopa sabe horrible pero me la voy a comer.

O de dientes para afuera le dices que es deliciosa cuando en realidad lo que sientes es asco, ¿Te lo imaginas?, o haz de cuenta que alguien te regala un abrigo en navidad y tú con cara de amargura le dices:

-¡Tu regalo está espantoso! pero muchas gracias.

Sobra decir que es muy probable que en el caso uno, la persona que te invitó a comer a su casa quizás no lo haga nunca más o si finges que la sopa estuvo buenísima tal vez corras el riesgo de enfermarte del estómago, y  en el caso dos, esa persona que te regaló ese abrigo en navidad no se sienta motivada en absoluto en regalarte otra cosa en algún otro momento.

Recuerda que recibimos lo que damos y el conformismo, la queja y gratitud no genuina no son congruentes por más que hagamos decretos o rituales en luna llena al no estar nuestra emoción alineada con nuestro pensamiento y sentimiento nada de lo que según nosotros queremos ocurrirá.

Luego de esta frontal y sencilla reflexión vamos con la primera idea importante:

Es indispensable poner nuestros dones y talentos al servicio de los demás, cuando hacemos las cosas con gusto y con amor otro gallo canta, porque de esta manera contribuimos a la felicidad y expansión de los demás y como lo que damos a otro nos lo damos a nosotros mismos abrimos la puerta a un montón de posibilidades, tú no sabes si por tu ser amable y servicial recibirás una oferta de trabajo casual, siempre hay cazadores de talentos o buenas recomendaciones que nos van llevando a un lugar distinto y mejor. Recuerda que en donde ponemos nuestra atención eso se maximiza, así que si todo tu enfoque está en lo que no tienes o en lo que no te gusta eso se multiplicará, por lo tanto si aún no estás ahí comienza por agradecer la posibilidad que tienes de moverte y todos los recursos que tienes para empezar de cero en donde esté eso que te haga feliz.

Aún cuando pudieras según tú tener un buen sueldo aún vendiéndole tu alma al diablo con un trabajo intenso pero que “te reditúa” de manera “afortunada” creéme, tu abundancia nunca estará al máximo, porque estarás estirando de un lado pero rompiendo del otro tus relaciones más significativas,  e inclusive tu cuenta bancaria nunca estará tan floreciente como podría estarlo si tu corazón estuviera totalmente puesto y entregado en ese sueño que tienes en el tintero y para el cuál probablemente estás listo aunque tu ego te diga todo lo contrario. Hay cosas que no tienen precio y no hay buen sueldo que alcance para conservarlas, y esas cosas que no tienen precio son: tu salud, tu paz, tu familia y tu libertad, aún con el mejor salario y una de estas cuatro cosas se fractura sobra decirte que no serías una persona abundante, quizás tendrías algo de dinero pero no serías abundante.

Si tu actividad cotidiana no te satisface y quieres dar el salto hacia tu pasión, comienza por dedicarle algunas horas a lo largo de la semana, eso sí, se necesita mucho valor y voluntad para empezar de cero en otro proyecto, pero recuerda que las personas decidimos cambiar sólo cuando nos resulta más doloroso permanecer donde estamos que el mismo cambio,  mi recomendación es que no te esperes a que te duela más, o a que la infelicidad termine contigo y tu salud, empieza de poco a poco y verás que no sólo será empoderador sino que también abrirás la puerta a la abundancia, porque la pasión y el amor por un proyecto son lo que nos alinea a una vida con propósito (que por cierto aquí te dejo un artículo al respecto que te abonará mucho en el tema: “Libertad profesional: Salta que el paracaídas se va a abrir”. )

Y bueno, parece que las cosa se está poniendo interesante por lo que ahora me gustaría preguntarte, ¿qué piensas del dinero?, ¿qué escuchabas en tu casa sobre este tema?

Quisiera invitarte a explorar cuáles son tus expresiones y pensamientos más recurrentes respecto al dinero. El otro día en Facebook vi que una persona puso un post que decía algo así como: “Y si el dinero no fuera un problema, ¿a qué te dedicarías?”, y para mi sorpresa fue que mucha gente respondía sin la consciencia de la etiqueta de “problema” puesta sobre tan bonito recurso. Quiero invitarte a que te imagines que el dinero es una persona, ¿cómo te expresas?, ¿dices que “es del diablo”? ¿piensas que “pobre pero honrado”? ¿cómo te relacionas con esas personas que según tú tienen dinero o pertenecen a un estrato diferente al tuyo? ¿piensas que el dinero es sucio y corres a lavarte las manos siempre que lo tocas? Ojo, a nadie que no fuera bienvenido a tu vida le gustaría estar contigo e indudablemente el dinero así funciona, como funcionan muchas otras relaciones de nuestra vida, ¿y qué puedes hacer para relacionarte mejor?…

  • Ya dijimos lo importante que es alinearnos con nuestro propósito poniendo nuestros dones y talentos al servicio de los demás, lo que sigue es que trates de mirar al dinero como un amigo incondicional, y será incondicional mientras lo agradezcas y lo gastes con gusto y sin culpa en todo eso que aporte algún valor a tu vida, pero más aún cuando lo compartas, todo lo que damos se multiplica, o sea que si quieres dinero da dinero y paga tus cuentas con gusto pensando en que estás contribuyendo a la vida de otros de manera significativa aún cuando no logres verlo créeme que es así.

 

  • Paga, paga tus deudas, nada bloquea tanto la llegada de la abundancia en nuestra vida como nuestra propia resistencia a pagar lo que debemos, no temas quedarte sin nada, eso es una ilusión, ¿a poco haz visto que las flores dejen de crecer y los pájaros de alimentarse por temor a sentir que no tendrán alimento más nunca? Tranquilo, paga con la certeza de que hay mucho para ti y que todo regresa multiplicado; Asimismo, paga tus cuentas sin miedo y en gratitud porque finalmente recibiste un producto o servicio a cambio que seguramente te alimentó o te hizo la vida mucho más fácil.

 

  • No te enfoques en lo que no tienes ni tampoco te compares, eso suele ser frustrante y doloroso porque finalmente cada persona tiene un mundo a cuestas y nada es lo que parece, la envidia no es una buena compañera, en la medida en la que te alegres por el bien y prosperidad que llega a la vida de alguien lo estarás atrayendo a la tuya, piensa que esa persona está reflejando tu propia capacidad de construir algo diferente en tu vida.

 

  • Agradece, agradece mucho, agradécelo todo, desde las cosas más sencillas como: el café de en la mañana, las sábanas limpias, el agua caliente, el alimento del día, las sonrisas y abrazos de las personas que amas. Eres una persona abundante y quizás aún no terminas de enterarte porque te falta apreciación. Imagina que eres una vasija dispuesta a llenarse y a través de la gratitud te ensanchas para recibir todo lo que necesitas y mucho más.

 

  • Cuida tus palabras, evita decir cosas como “no tengo”, “no me alcanza”, “no me rinde”, finalmente estos son afirmaciones negativas que lo único que harán es perpetuar tu situación de carencia (ilusoria por supuesto). Las palabras son realmente poderosas y son el primer instrumento para romper patrones de pensamiento y si las usas adecuadamente terminarás por manifestar una realidad mucho más amigable.

 

  • Sé consciente de tu diálogo interno, de cada pensamiento pero que además no creas todo lo que piensas. Mucho de eso son ideas y creencias ajenas, quizás de tus padres, abuelos o inclusive amigos. Cuando alguien te dice que no podrás conseguir algo o que estás loco o que tu idea de emprendimiento es mala, lo único que haces es proyectar y vaciar su propia mediocridad en ti. En realidad eres mucho más poderoso de lo que te imaginas y la mayor parte del tiempo lo olvidas.

 

Ojalá que este artículo te permita confirmar que lo tienes todo para cambiar tu realidad. El dinero viene disfrazado de muchas maneras, cuando alguien te invita a comer o te invita sencillamente un café o te hace algún detalle cualquiera pero de alto valor sentimental; Y de la abundancia podemos decir mucho, inclusive cuando te llega ese mensaje o señal que estabas esperando a través de un libro, una película, una frase o una canción… ¡Todo eso es abundancia!

Eres abundante y todo lo que necesitas irá hacia a ti de manera inmediata si te alineas con tu propósito de vida y más aún si vives desde el gozo y la gratitud.

Con amor

Charis

 

 

Y si yo hoy pudiera encarnar una diosa…


Parvati

Si hoy pudiera reconocerme y conectar con alguna diosa hindú, tomaría la energía de Parvati, “La diosa de las montañas”. Acá te cuento porqué…

Hoy pensaba en todas esas veces en las que los seres humanos buscamos conquistar a alguien, y no es propiamente bajo la connotación de una pareja, me refiero a esas figuras de poder que para nosotros son importantes, figuras que nos marcan estándares muchas veces inalcanzables, figuras que nos retan y nos aprietan el botón de la reactividad, seres muchas veces amados y respetados que paradójicamente nos reflejan a nuestro propio verdugo interior, a nuestra propia auto exigencia.

Me ocurre que a menudo olvido que todo afuera es un mero reflejo de mi mundo interno, que cada persona que está frente a mi es en realidad una parte mía, mi propia manifestación.

Parvati, dentro de la mitología hindú es la esposa de Shiva, el dios del cambio y la impermanencia y madre de Ganesh. Cuenta una de las versiones del mito que un buen día Shiva se fue a la guerra y Parvati se sentía tan sola pero tan sola que comenzó  con sus manos untarse el cuerpo, a tallarse una y otra vez hasta que quedó embarazada de Ganesh… me quedaré con esta parte, con este signo de poder de manifestación, de creación, de auto contención y amor.

Parvati es la diosa del poder, es la misma Shakti, es amor, es devoción, es energía vital sin la que todo estaría inerte. En Parvati habitan Durga (la que combate demonios) y Kali (la diosa de la muerte).

Cuando pienso en todas las energía y personajes que habitan en el inconsciente de todo ser humano, pienso en la medicina, sí… en que cada uno habita la medicina, que todos tenemos un poder autosanador que no imaginamos, que así como Parvati en su soledad pudo darse a sí misma lo que necesitaba así cada uno.

Hipócrates decía: “A quien desee la salud, hay que preguntar primero si está dispuesto a suprimir las causas de su enfermedad, sólo entonces será posible ayudarle”.

A veces buscamos aprobación y validación afuera, vivimos queriendo conquistar aún con lo cansado que eso pueda resultar y somatizamos

La riqueza de los mitos es que dan la vuelta a la razón, que nos muestran cómo en cada corazón está todo lo que necesitamos si buscamos con profundidad, si nos damos el espacio para respirar y conectar con la divinidad, divinidad que habita en el espacio vacío que existe entre un pensamiento y otro.

Mi invitación hoy es a no tirar bombas molotov en nuestra vida, a mirarnos con amor y compasión, a mover nuestra energía y cuerpo hacia la propia conquista, a gravitar hacia lo que sana; Mi invitación hoy es a vivir de las autenticidad y espontaneidad sin estrategias y si hubiera dolor aprópiate de él que como dice Khalil Gibrán: “El dolor es el rompimiento de la coraza que encierra tu corazón”.

Honra a tu ser que la divinidad vive en ti como tú en ella.

Con amor

Char

Correteando a las musas


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Y de repente me siento correteando a las musas, es todo un reto agudizar la consciencia sin distracciones, quizás y mas bien también me hago la huidiza.

Hoy es un poco menos impersonal, hace mucho no hablo de mí y se me ocurre hacerlo como cuando tenía el hábito de escribir una carta a Dios todos los días, ¡ah!… Sospecho que nunca lo he nombrado aquí, pero sí, de niña y adolescente hubo una larga etapa en la que todos los días le escribía una carta a Dios, y aunque tengo el hábito de escribir a puño y letra añoro esas tardes largas de grafología en donde libraba mis batallas internas entre todos los estímulos que me provocaba una hoja blanca y un corazón atiburrado de sueños, lo único que no cambia de ese tiempo a la fecha es todo mi espectro emocional ni mi intensidad. En el fondo de este paquete de huesos que mide  1.51 sigue habitando una niña salvaje que se subía a los árboles, corría en la montaña y se escapaba cuando recibía un “no” para convertirlo en un “sí”, esa que estudiaba teatro a escondidas y tuvo que crecer pronto, muy pronto, así aprendí a agudizar mi oído para aprender a comprender las señales, se refinó mi sensibilidad y tuve que salir a cazar búfalos y cuidar mi fuego a la par, mientras escribo esto naturalmente sonrío y pienso que ¡Me encanta la vida!, realmente no cambiaría nada del trayecto.

Mientras pienso qué más hay de mi, entrelazo mis manos, las siento ásperas e inevitablemente miro mis uñas sin hacer y viene a mi mente mi cansancio físico, que si es verdad que generalmente parece que me comí un kilo de azúcar llevo ya alguna semanas buscando arraigo, mi espacio, mi lugar; Siento frio en los pies pero el corazón calientito. Hoy sacrifiqué un día familiar para estar conmigo, para ordenarme desde adentro, para hacer un pastel y reconectar.

¡Já! Es curioso cómo escribir algún ensayo, algún artículo o qué se yo me resulta tan fácil, pero hablar de mi es sencillamente entrar a zona vulnerable y eso me asusta un poco pero ya estoy aquí y luego de divagar un buen rato lo que viene a mi mente es darme cuenta cómo luego de la noche oscura he venido caminando a la persona que quiero ser, me gusta pensar que la vida no quita nada sin dar algo a cambio, que hay cosas que mueren por irse porque hay cosas que mueren por llegar y mientras hacemos espacio dentro, muy dentro, ahí en lo más profundo comienza a emanar una luz, una chispa genuina que aparece ahí en medio de la negrura y se dice que no nos da tanto miedo nuestra oscuridad como nuestra propia luz.

Aprender a ir estando cómoda en mi propia piel me ha tomado mucho tiempo, son ya algunos años zambulléndome en mi eliminando para iluminar y en medio de mi intensidad ahí voy abrazando mi sombra.

Hace rato, leía que Ralph Waldo Emerson dice que “El poeta se haya un paso más cerca de las cosas” y pienso en el poder que tiene el sublimar, en convertir el dolor o el fracaso en arte, las palabras para mi siempre han sido un recurso y anhelo conectar con la misma pasión de antes, estoy aquí porque llanamente busco una parte de mi, toco la puerta a esa loca a ver si sale, toco la puerta buscando ese fragmento de mi alma  que amaba hacer poemas de todo lo que se encontraba.

En fin, sólo tocaba base conmigo a ver qué más hallaba.

Mañana vendré otra vez, de pronto encuentro algo…

Con amor

Char

Desde las profundidades de mi amor


Llevo varias semanas postergando este diálogo conmigo y contigo, de pronto porque me siento paralizada ante lo inminente: tu partida má.

Anoche me abrazaste llevándome hacia tu pecho con tus manos frágiles, tu escaso aliento y tu vocecita tenue, y mientras yo escuchaba los latidos de tu corazón tú me dijiste: “Sé valiente, no tienes por qué tener miedo”. Me quebré una y otra vez, tuvimos muchas horas para ti y para mi mientras la misma escena ocurrió una, dos y tres veces con el sonido del oxígeno de fondo, por lo menos la noche no fue tan fría como otras veces aunque esta vez el alma padeciera de hipotermia y la nostalgia me calara los huesos al tener tu cuerpo frágil y adolorido frente a mi paradójicamente tú mitigando mi dolor con tu amor infinito.

Por cierto, confieso que aquí en mi refrigerador todavía hay comida congelada que me diste en esas últimas veces en las que fui a visitarte al pueblo, y a decir verdad no he tenido ánimo de comérmela porque sé que es lo último que probaré hecho por ti, debo administrarla muy bien para sentirme cerca de ti en tanto esto pasa.

Es más que sabido cuán orgullosa me siento de pertenecer a esta tribu nuestra, y sin duda has sido la mejor guía, eres “la matriarca”, inigualable tu capacidad de contener a 10 hijos en medio de tu soledad y carencias, con trabajo construiste una fortaleza en donde nos resguardaste tanto como pudiste, con tu carácter militar nos formaste y con tu espiritualidad nos enseñaste a ser alquimistas, nos regalaste un modelaje de trabajo impecable,  nos diste todas las herramientas para “bien ser”, sembraste valores como el respeto, la lealtad, la honestidad y la gratitud.

Admito que siempre me costó trabajo entender todas nuestras diferencias, sé que he sido una mujer silvestre, reactiva tanto como proactiva, intensa y aventurera y fiel a mi, pero también sé que esta libertad que manifesté prácticamente desde adolescente es el resultado de las alas que me regalaste: el mejor obsequio. Hoy a mis casi 38 años aunque no lo parezca no las he terminado de usar, tengo la sensación de tener un Ferrari en la cochera o un avión en el hangar, espero honrar tu eterna presencia en mi vida volando como un albatros para que desde donde estés puedas sentirte orgullosa de mi, me sentiría muy privilegiada de ser el resumen, la síntesis de todo tu trabajo aquí.

Me duele mucho el corazón má, aún cuando sabiamente dices que estamos en manos de Dios y que sólo él sabe, mirar a mi guerrera cansada en medio de mi impotencia y frustración en la noche oscura hace que mi alma se agriete, me siento rota, muy rota.

Sí, sé que estás aquí hoy, sé que pase lo que pase aquí estarás, en otra dimensión, en otra frecuencia, ¿cuándo?… no lo sé y no importa, lo que hoy sé es que eres en esta vida mi estrella, a veces incandescente, inalcanzable y hasta inconquistable, pero MI ESTRELLA.

Mientras escribo esta carta, froto mi pecho para darme consuelo y mientras lo hago recuerdo esas veces en las que me untabas Vaporub y me ponías trapitos calientes, has tenido tantas maneras de demostrar tus afectos y amor aunque siento que muchas de las veces no nos enteramos de cómo  nos gustaba sentirnos amadas e inclusive a veces aunque lo supimos no pudimos negociarlo, parece que nunca estuvimos dispuestas a renunciar a una parte nuestra mas sí estuvimos dispuestas a pagar el precio que eso implicaba, la riqueza de esta dura lección es que pude extrapolarlo a la vida, afuera donde uno nunca debe renunciar a sí mismo, ¡gracias mi María! Sin duda esta es mi mejor herencia, cosa que atesoro aún cuando afuera parezca un conflicto andante y esta manera de vivir no encaje en el sistema.

Tu legado es también mi precioso círculo de mujeres, mi Red Tent (Mi Carpa roja como en la serie de la historia bíblica de Jacob relatada a través de los ojos de su hija Dinah), mis 7 hermanas son mi medicina, mi consejo de brujas, mis maestras, mis doctoras de alma y cuerpo, son tan sabias, hermosas y amorosas, todas tienen tus cualidades y estar entre ellas es estar un poco como contigo pero en fragmentos. Todas son dulces y buenas, que si bien tenemos nuestros demonios estar juntas es como estar en esa fortaleza que tú construiste para nosotros, para protegernos de todas las adversidades del mundo exterior.

Claro que también me diste a hombres buenos y amorosos, mi padre y mis hermanos, los tres tus eternos niños. En esta danza de ausencias y distancias hemos tocado el amor y la incondicionalidad de maneras exquisitas y quizás cada vez menos esporádicas pero lo hemos logrado. Aprendí que muchas de las veces aunque alguien se quiera quedar, no puede, y no por falta de ganas ni de amor, sino sencillamente no le alcanza con las herramientas que hay.

Toda nuestra familia es un regalo má, una fiesta ambulante en la que primero se aprendió a bailar antes que a caminar mientras tú nos cocinabas algún guiso rico con cualquier pretexto para celebrar y mirarnos bailar a todos moviendo las caderas de manera descarada.

Yo sé que estas semanas más de un mes has necesitado nuestro impulso para dar ese salto cuántico, nuestro amor, nuestra energía, nuestros abrazos, nuestras palabras y sobre todo nuestros silencios y presencia, hoy sé que son una especie de combustible para emprender tu vuelo, por favor síguete llenando y llenándonos a nosotros de ti, tú nuestra planta nuclear.

Aquí estamos y estaremos, en infinita y profunda gratitud por develarnos que hay una fuerza inmensa que mueve al mundo, un campo ilimitado, una energía que todo lo ordena en la que sólo basta cerrar los ojos y llamarle para que los milagros ocurran. Tú nos has mostrado que la fuente de amor se encarga cuando soltamos y confiamos.

Si yo volviera a nacer má, te volvería a elegir y no te cambiaría nada, mi fórmula perfecta, mi mujer luminosa, mi más grande amor, mi alquimista favorita, mi guerrera y maestra exigente pero efectiva.

Traigo en los oídos los latidos de tu corazón frágil, es la canción que escuché desde que llegué a este plano durante ni más ni menos que nueves meses, me la volviste a poner quizás para recordarme esta hermosa posibilidad de ser una misma pese al tiempo y el espacio.

Esta carta es para tu alma má, sé que la mía esta noche te la hará llegar con inmenso amor honrando a tu luz y a tu fuerza, porque has dejado un montón de frutos sé que estarás bien en este plano o en algún otro, vamos a gozarnos el tiempo que nos quede.

Te amo siempre mi guerrera.

Del ser mujer, maga y tanto y más.


Indígena

Tengo la fortuna de venir de una tribu grande de mujeres, me encanta nuestro cabello negro y fuerte, en mi familia es una herencia muy peculiar: una trenza abundante y brillante tejida con el ADN de un montón de sueños e historias.

Mis mujeres como muchas de las tuyas son mujeres que arrullaron niños y sueños envueltos en un rebozo, mujeres de voz aguardientosa (así imagino a mis bisas y tatas)  que me son evocadas con el aroma a café de olla y el aroma de la masa en el comal de las tortillas hechas a mano o el atole de frutas, mujeres que abrazan, bailan, cantan, lloran, entregan.

Mujeres con  belleza oscura innegable, así somos, y no, no  es que la oscuridad signifique algo escabroso, más bien es ese lugar que nos permite brillar así como la luna llena en medio de la noche. Creo fielmente que las mejores cosas se gestan en la negrura: un bebé, una flor, una fruta y así veo toda esa oscuridad que nos ha tocado atravesar a todas las mujeres  en mi círculo, eso sí, bien agarradas de la mano

En la luna nueva, tuvimos círculo de mujeres en casa y hablamos de nuestros ciclos, de la magia de una falda y lo empoderador que puede resultar usar un vestido y yo reconocía que hace mucho no usaba alguno, en una ciudad tan caótica como esta: la más grande del mundo, yendo de arriba abajo siempre voy en leggins, tenis y mis guantes de boxear en la mochila.

Cuestionaba mis máscaras y hasta qué punto sin querer rezago y guardo mi delicadeza y feminidad, y no es que el ser mujer tenga que ver propiamente con unas enaguas, con saber tejer, zurcir calcetines o con saber cocinar o el gestar una vida en el vientre y me quedé con  la pregunta de ¿qué significa para mi ser mujer?

Me puse un poco existencial así que lo que llegó a la mente fue que ser mujer tiene que ver con nutrir, con contener y cuidar el fuego como arquetípicamente se ha fijado un tanto nuestra función dentro del mito, así como ocurría en la época de las cavernas  en donde el hombre iba a cazar el búfalo y la mujer se quedaba a cuidar el fuego, hoy quizás tú como yo deberás salir por el bufalo y también cuidar el fuego, sé que a veces nos resulta muy cansado pero somos tan poderosas que independientemente de nuestros roles podemos transformar lo que se nos de la gana,  pero lo más importante será que no importando si te toca salir a cazar o no, no permitas que ese fuego del corazón se apague, que no dejes de danzar, de cantar, de nutrirte a ti.

Para mi ser mujer tiene que ver con crear, con esa fuerza Shakti, este aspecto de la devi, la gran diosa de la que habla el hinduismo esa que cuando dejas un bote con agua en medio del patio y al otro día ya hay vida ahí, estamos dotadas de una capacidad creativa peculiar que venía en nuestra cajita de herramientas, mientras Shiva destruye para renovar recordando que todo es impermanencia y cambio Shakti con amor restaura, nutre  y deconstruye sobre lo ya existente.

Ser mujer tiene que ver con ese ser brujil y mágico que todas tenemos dentro, con esta capacidad de sanar con amor desde una gripe hasta un corazón roto. Pienso en esa conexión con los ciclos y la naturaleza, con esa sabiduría que existía y existe aún respecto a las plantas y sus energías y poderes curativos, también tiene que ver con unos pechos, unas caderas y  los cólicos que nos recuerdan en medio de la sangre la maravilla de la fertilidad aunque algunas elijamos ser fértiles desde otro lugar, parir hijos sueños que empoderen a otros a partir de nuestra creatividad, de encarnar hijos en un montón de páginas que cuenten una historia o en un cuadro, eso es parte de lo que significa ser mujer, hay mil y un maneras de ser fértiles y me gusta pensar y recordar que todo es uno, que sin querer desbalanceamos ese anima y animus en nuestra alma por circunstancias de la vida, porque no tuvimos alternativa y nos tocó salir a luchar, a cazar búfalos, a librar batallas solas.

Hoy hay una creencia que se ha arraigado en mi o más bien hay un anhelo profundo: deseo abrazar a la guerrera y renunciar a la idea de la lucha, ¿por qué? Porque prefiero sentirme maga. La mujer maga mueve desde un corazón cada vez más amoroso y despierto y no desde la lucha, el enojo y las heridas.

Aaunque oscilemos  entre esta dicotomía y a veces seamos Kali, Hécate o Cuatlicue (las que dan muerte a lo que debe morir para generar más vida  arrancando corazones y luchando para diluir todo lo que va en contra de nuestra propia natulareza) , también podemos ser Parvati, Durga, Tonantzin o Afrodita (luminosa, amorosa, dulce y sensual).

En nuestro paso por este plano del cuál somos viajeras como dice la socióloga estadounidense Brene Brown:  somos nuestras propias cartógrafas y una cartógrafa segura de si misma y de paso firme no necesariamente se traduce en una viajera rápida, tropezamos y caemos y cambiamos de dirección y aunque intentamos seguir el mapa que hemos dibujado en muchas ocasiones la frustración y la duda se apoderarán de nosotras y habremos de tirar el mapa a la basura.

El viaje desde lo exquisito hasta lo insoportable en todos nuestros ciclos y picos hormonales  quizás no sea fácil pero cada paso vale la pena, en realidad ser mujer no es tan peligroso como inconsciente hemos aprendido,   hemos subido sin querer toDas nuestras barreras que si bien es verdad que probablemente a lo largo de mucho tiempo nos han protegido y resguardado también hay muchas cosas hermosas que no hemos dejado llegar.

Abracemos nuestra feminidad y a las diosas que nos habitan, bajemos nuestras barreras para que llegue todo lo que por derecho es nuestro, sanemos, porque si sanamos no lo hacemos sólo con nosotras sino también honraremos la memoria de los hombres y las mujeres de nuestro árbol reacomodando la energía de nuestro clan y por ende de nuestra vida, y lo mejor es que modelaremos plenitud y gozo a lasque vienen detrás.

No tengamos miedo a que nuestras credenciales puedan quedar en entredicho sólo por mostrarnos vulnerables y mover las caderas al caminar.

Cuida tu fuego, es más conviértete en él para que nada te queme y arde lo suficiente para que nada te apague.

Con amor

Yo bruja

Como flor de loto


 

loto

Cuando tú creces, todo a tu alrededor crece aún en medio de las zacandillas y  aún en medio del fango. Vale la pena recordar a la flor de loto y pensar que ella permanece bella y colorida floreciendo en medio de un pantano, que las mejores cosas toman tiempo y se gestan en la oscuridad, que el estiércol es en buena medida lo que nos regala frutos dulces y flores hermosas en los huertos, que las semillas así como el alma deberán permanecer en la noche oscura, como las mariposas en la crisálida y un bebé en el vientre de su madre, ¡Ah! Qué hermosa es la vida en medio de las crisis más severas, así que yo te firmo que VAS A FLORECER si te nutres, si lo eliges, subirás ese peldaño, en eso que hoy sea importante para ti, ahí donde quieras construirte catedral a pesar del miedo y el problema no es sentir miedo sino consentir al miedo, no lo consientas, ve con él, pero ve que la vida es un suspiro.

Con Amor

Char

La metamorfosis de Narciso


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“La metamorfosis de Narciso” – Salvador Dali

Y a veces la apuesta a la autenticidad pareciera de un costo alto pero créeme, vale la pena disponernos a ser eso que realmente somos.

Hay un mito hermoso y de gran valor consciencial que a mi me gusta mucho y quizás antes de contártelo es importante decir que la riqueza del mito es que da la vuelta a la razón, porque cuando nosotros escuchamos un mito nunca cuestionamos su veracidad, sencillamente dejamos que sus colores, personajes, aromas y otras formas se impregnen en nuestro corazón y nuestra imaginación.

Según la versión romana escrita por Ovidio, cuenta que Narciso era hijo de una ninfa y el dios rio Cefiso, sabemos que Narciso era un joven hermoso como nada ni nadie nunca visto, doncellas y hombres de todas las edades caían rendidos ante tanta belleza y perfección. Tiresías, el vidente del bosque un buen día afirma que Narciso llegaría a viejo mientras nunca se conociera a sí mismo.

Se dice que un día, corroído por la soberbia y la vanidad, Narciso rechaza profundamente a un adolescente enamorado de él, fue tal el dolor de este último que le lanza una maldición que decía: ojalá un día te enamores de alguien y no le puedas tener. La diosa Nemesis se encarga de que esta maldición fuera cumplida.

Un buen día Narciso caminaba por el bosque y al sentir sed se agachó a beber agua del estanque, de pronto se encontró con una imagen que lo deja anonadado y con la mirada fija en cada detalle, se da cuenta que es su rostro, mete los dedos al agua, era imposible conseguir tocarse, lo único que le queda es recostarse boca abajo mirando su propio reflejo muriendo ante la frustración de no poder tener a su objeto de deseo. Sus amigos van a buscarle y ahí donde Narciso estuvo lo único que había era una flor de centro amarillo y pétalos blancos. Narciso florece cuando se enamora de él mismo.

Me gusta pensar y resonar con la idea que cuando llegamos a este plano aterrizamos con una cajita de herramientas, que todos tenemos un montón de talentos y podemos crear todo lo que pasa por nuestra mente, que estamos conectados a una fuente creadora de amor incondicional, a una energía sutil que está en cada átomo de la cuál continuamos alimentándonos, que todos podemos igualmente crear y construir, que podemos hacer puentes que unen pero también separan quizás más dentro que fuera, y cuando menos nos damos cuenta estamos cumpliendo expectativa que no son nuestras, tratando de encajar en moldes socialmente creados para pertenecer a todo y a todos menos a nosotros mismos, usando ese puente para fragmentar nuestros deseos mas intrínsecos, pero como dicen los grandes maestros de las distintas corrientes: la salida siempre está hacia adentro, ahí donde Narciso encontró ese enamoramiento intenso por él fue cuando consiguió además de florecer nutrir ese ecosistema del cuál ya formaba parte.

Y es que hablar de enamorarse de uno mismo tiene muchas implicaciones, dicen que los seres amamos no por lo que el otro es, no amamos un trabajo ni un proyecto e inclusive a un hijo ni a una pareja porque sí, en realidad amamos a algo o a alguien por la energía que invertimos ahí, amamos cuando del alma ha salido nuestro mejor néctar a la superficie para acompañar a florecer al otro, cuando le empeñamos nuestra palabra y le cumplimos, se dice también que la calidad de nuestra vida depende de las preguntas que nos hacemos y hoy quiero preguntarte: ¿Qué tanto te has cumplido tu palabra?, ¿te cumples a ti lo que te prometes? Es bien bonito saber que en la medida en la que te amas a ti y te comprometes contigo generas vínculos y compromiso con aquellos que te rodean, que cuando te arraigas a la tierra y te abrazas es mucho más fácil abrazar a otros y estar con otros porque sabes estar contigo. Dicen por ahí: Quiérete tanto que los demás aprendan cómo quererte.

Con amor

Char