Rosario y su sueño Borgiano


Observo a mí alrededor, alterada por las 3 tazas de café que llevo en aproximadamente una hora siento ansiedad… juego con mis dedos, hago una máscara y cubro mi cara. El cabello me estorba y las ideas también. Se viene a mi mente Borges, se ha vuelto una constante en mis días, no hay escapatoria… me desborda, me rebasa y me pierdo en el sueño Borgiano:

El sueño

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?

¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra

y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

El reloj se ha detenido, le medito, le imagino viejo y ciego, creando, maquillando su alma que destilaba sabiduría. Siempre hablaba de “espejos”, ¿por qué?… ¿alguien sabe? Me apasiona, despierta toda mi curiosidad, mi codicia y gula al devorarme sus renglones, los que escribía con singular maestría, prisionero de la prosa, prisionero del verso, de los sueños, del Quijote, de la muerte, de los días. Haciendo que tonta me perdiera en esa nación imaginaria: Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, vaya juego dialéctico, tal parece que está escrito en clave, leo y releo y vuelvo a leer un párrafo y otro y uno más…

“Una de las escuelas de Tlön llega a negar el tiempo: razona que el presente es indefinido, que el futuro no tiene realidad sino como esperanza presente, que el pasado no tiene realidad sino como recuerdo presente. Otra escuela declara que ha transcurrido ya todo el tiempo y que nuestra vida es apenas el recuerdo o reflejo crepuscular, y sin duda falseado y mutilado, de un proceso irrecuperable. Otra, que la historia del universo – y en ellas nuestras vidas y el más tenue detalle de nuestras vidas – es la escritura que produce un dios subalterno para entenderse con un demonio. Otra, que el universo es comparable a esas criptografías en las que no valen todos los símbolos y que sólo es verdad lo que sucede cada trescientas noches. Otra, que mientras dormimos aquí, estamos despiertos en otro lado y que así cada hombre es dos hombres”

Hurtaba magia al universo, para luego devorarla y convertirla en obra. Ciego, pero siempre docto, siempre “el de siempre”, con una pluma tenaz que grabó en la misma luna el nombre de Borges.
Y le robo dos renglones al Aleph:
Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal.

Y pienso en lo efímero de los días, lo ficticio de la realidad y sigo pensando en Borges, sigo pensando en la vida, sigo pensando en este instante y en ese gran pensador ortodoxo, creador de falacias, de hipótesis, de universos, Dioses y espejos. Pienso en su mundo de libros, de enciclopedias, en esa obsesión por ver su rostro mientras sus ojos se perdía en la oscuridad de la ceguera física, pues su visión interna se aventuraba en un místico y majestuoso universo interior compuesto de un micro universo, dentro de otro, este otro dentro de otro y este último dentro de otro, consiguiendo hacer con su maestría literaria lo que hace un mago sacando un conejo, y un pañuelo, y una paloma del mismo sombrero, así era Borges.

Viene a mí el presente y luego de todo, luego de Borges, luego de mi, entiendo que ese presente “es lo único que poseo”… no hay más.

Esta mujer se va dormir (si es que puede), mientras la otra mujer probablemente salga esta noche a ver las estrellas, puede que entiendas, puede que no, qué más da.

*¿Quién seré esta noche en el oscuro sueño del otro lado de mi muro?*

BENDITAS PALABRAS


Condenada a lidiar con ellasPoco a poco se me abre la conciencia, pero vivo condenada a lidiar con las palabras, eternas compañeras que vuelan como hadas, unas buenas y otras malas, luz y sombra para el alma, poderosas, placenteras, deliciosas y asesinas, así son las muy benditas, como gotas de miel virgen, como gotas de agua fresca, danzan, brincan, se multiplican y se esconden cuando más las necesitas. Benditas palabras, esencia de la vida, herramientas del poeta, de las almas que se aman, del político que clama y de la madre que guía. Invencibles, poderosas, crueles y melosas, agudas, graves, esdrújulas y de colores, exóticas, místicas, de todos tamaños, de todas las especies, de todos los matices. Sal y pimienta, sístole y diástole, basta una hoja en blanco para que de modo sublime y erótico gesten ideas, canciones y novelas que se guardan y quedan plasmadas en la mente y el corazón de quien las lee, de quien las oye, de quien las siente. Intangibles, mágicas, traicioneras y perversas, suaves como seda y ásperas como las dunas del desierto, pero así las amo, las disfruto, a ratos vergonzosas y a ratos orgullosas, me conquistan y me atrapan, me enredan entre sus múltiples raíces y a quemarropa me matan, y de igual modo con su divina omnipotencia encantadoras me levantan y magistralmente me seducen. Cosquillean mis dedos, desenfrenan mi lengua florecen en mis labios y cansadas reposan hoy aquí… ante tus ojos.

Caóticas razones


Caóticas razones, dignas y compulsivas, me da la vida para amarle

Perfectamente imperfecta es mi condición  humana pero ansiosamente loca sigo inventando razones, abominables razones para vivir y saborearme cada error, cada emoción, cada desafío.

Insensata y subjetiva me perdí en la utopía, sembré expectativas y coseché experiencias, ingratas y perversas que asumí, que me dieron preceptos para seguir avanzando y construir mi puente de aquí a la luna.

Volátil sueño, con los ojos abiertos mientras decido no tomarme tan enserio a mí misma, y así, el arquitecto universal me observa, mientras sus manos sabias e incesantes siguen trazando el plano en el que construiremos cada segundo. Descarto toda hipótesis de cómo vivir y sigo construyendo momentos, grandes momentos que dignifican mis pasos y así, voy explorando a la poética y misteriosa vida.

Y entre más camino, más gozo y comprendo que estoy hecha de la esencia divina, sin embargo, sigo preguntando quién soy, tal vez nunca lo sepa…

¡Vaya acertijo Arquitecto!

A los que nunca se fueron


Me siento bien con la gente nueva que ha entrado en mi vida y con aquella que decidió quedarse.

Es como si un colador hubiera cribado a todos esos seres de colores que formaban parte de mi hábitat, como si al subir ese escalón hubiera supuesto soltar a una, a dos, a tres,  cuatro personas y muchas más. Pero el universo entero se mueve y yo no podía quedarme parada.

Cambié de una y otra y otra ciudad y hubieron manos que me siguieron sosteniendo pese a todos los pesares, pese a  la severa distancia que crea puentes entre un alma y otra o los destruye y aunque la soledad siempre ha estado ahí tan sola como yo, tengo que reconocer y agradecerle la compañía porque ella y yo nos hemos hecho una misma.

El claro de la luna me dio magia, la nostalgia me dio alivio, mi compañera soledad me dio fuerza y mi amigo el dolor me curtió.

Ha habido tramos que he andado con la completa seguridad de conocer la ruta, como quien camina día a día por el mismo sendero, hasta que hubo un momento en el que ese camino se hizo sinuoso y se fue transformando en laberinto y ahí, me perdí por años, pero no iba sola, iba mi niña interior, mucho menos temerosa que la mujer, pues la mujer estaba llena de apegos, se había convertido en esclava de algo que se llama miedo y actuaba parada desde sus propias carencias, sin embargo, la niña era libre porque amaba, porque entregaba y no le importaba nada con tal de sentirse feliz mientras la mujer se estaba convirtiendo el  verdugo de las dos, hasta que un día llegó un halo de luz  su vida, cayó en cuenta de dónde estaba parada, que en ese laberinto además de todo había una bomba de tiempo que estaba a nada de terminar con todo. Yo:  la niña y la mujer, decidí levantarme y seguir, decidí soltar y avanzar sin retroceso confiando en mi intuición, confiando en mi y en mi riqueza, me sequé las lágrimas y me puse a la altura de la realidad: para camino sinuoso una guerrera incansable.

Aún saliendo de ese sendero, siento el cansancio que me supuso andaR y andar de vuelta a casa, pero me siento afortunada y con un gran sentimiento de gratitud por hubo gente que me envió su luz, su cariño y decidió cruzar ese puente para venir a mi encuentro y me ha escuchado por horas y horas mientras termino de exorcizarme.

Sentí ese dolor como cuando alguien muere, quizás quien murió fui yo misma, para volver a nacer y reinventarme, para ser mejor, para rodearme de amor y saborear la vida, mientras aprendo y comprendo que lo único que tengo es este instante en el que  mis dedos viajan a la velocidad de mis ideas, las benditas palabras se escapan de la  memoria y veo los aviones pasar.

Está por terminarse un día más y yo sigo diciendo adiós a algunos rostros y mandando besos y afectos a aquellos que han llegado y a los que como dije… nunca se fueron.

Hada de las palabras


Exquisitas notas desafiantes, desfilan como soldados, suben y bajan, mientras voces celestiales entonan albadas, alboradas, alegorías y despedidas, mis oídos se deleitan anonadados, apasionados por la emotiva luz que emerge del bello arte de la música, esa que se mete a las venas alterando mi ser, esparciéndose en mi ambiente como irreal fragancia creada por la divinidad, esa que vive en cientos de artistas y creadores, unos anónimos y otros excelsos. Yo la disfruto, vibro con ella al unísono, e intrínseca me domina el alma, con inocencia y magia sofocante, me carcome los huesos hasta el tuétano, escarbándome el alma hasta hacerme perder la conciencia, me embriaga cual elixir de ángeles, alucino y me pierdo en un laberinto de sueños y me domina como la flauta a la serpiente y me sumerjo en otra dimensión y ahí, me encuentro con ella… mi Hada de las Palabras, me susurra al oído todas esas cosas que a mí me gusta escuchar, se introduce a mis recuerdos y volvemos tiempo atrás, me convierto en niña, aquella a la que tanto me cuesta describir, porque hay muchas cosas guardadas en un baúl escondido en el sótano de mi memoria junto con algunos fantasmas sumidos en un letargo con el paso de los años. Alquimia, poemas, música y café… mi Hada con cadencia distribuye acentos y sonidos regalándome benditas palabras, consonancia e inspiración, me baña con sus polvos mágicos dominándome como un títere y yo comienzo a hablar de amor, me dejo llevar entre música y significados, adormilada e inconsciente recuerdo el dolor pero sin drama, sigue dominando el amor, ese que me pone loca de pensarle. Es una noche fría, pero el Hada me regala calor y la música me regala calma, las palabras me enriquecen mientras busco y rebusco en lo más profundo de mi alma loca y vieja, pero, ¿qué busco?… no quiero erudición, no quiero sabiduría, sólo quiero recursos e incontinencia para crear e incansable escribir, esculpir ideas y encarnar emociones en versos y así los segundos corren, ella trae consigo tolerancia para mí y muchas palabras, hay instantes en los que me vuelve autómata aunque a ritmo constante y sin rumbo creo obedecerla. Ella me mira con sus grandes y saltones ojos color mar, su nariz afilada, su cabello color plata ondulado como olas, frente corta y labios color rosa nacarado, resplandeciente vestida de un violeta platinado despide un aroma a orquídeas, cualquiera diría que es un ángel, pero no… seductora ella, musa de muchos es mi Hada de las Palabras, la que me hace pensar y me consuela en las horas de tristeza.

Luna, luna María, luna descalza


Mi azotea ha sido restaurada, hubo una catástrofe que me llevó a remodelarle. Las ideas encaramadas entraron en confusión, hubo una revolución de colores y de emociones, mi microcosmos abrió paso y hubo un éxodo del pasado… volví a nacer.

Pensaba desconsolada en el desamor que cernía sobre mi, en la vulgaridad de la vida y todo lo que estamos dispuestos a hacer cuando perdemos la cabeza por alguien, en la larga e inquebrantable espera que muchas veces se vuelve el  camino más corto para mostrarnos lo efímero que es el “amor” cuando no vive en esencia… ¡en nuestra esencia!.

 No busco sólo la esteticidad de la vida: tener un buen trabajo, cuidar de mi físico, conseguir una vida holgada ni viajar, además de todo eso quiero una conciencia estética, libre, fuerte, amante de la vida, amante del amor por sí solo.

 Me mantuve parada mucho tiempo en un castillo que tarde o temprano terminaría por derrumbarse y hoy me siento lista para seguir avanzando, pero avanzar en una búsqueda interna, quiero ser alquimista.

¡Si te contara todo lo que estoy aprendiendo!, quizás haya tiempo, no lo se, o tal vez mañana ya lo haya olvidado todo, pero hoy, me siento fuerte, aniquilé la negación y con ella instantes, momentos que son cadáveres, sepultados paradójicamente en la misma plenitud de la vida, esos cadáveres son mis maestros, mis amigos, dejé de rivalizar con ellos y heme aquí porque la guerra ha terminado.

Gratitud, es lo que hoy me embarga; valentía, voluntad, paciencia y tolerancia conmigo y mi contexto.

 Pensaba en el hada de las palabras, vuelvo a recobrar mi magia y con ella busco domesticarme a mi misma otra vez, con nostalgia y desapego  y una perspectiva alejada del victimismo sigo avanzando como la luna descalza… brillante, desprendida y solitaria, pero rodeada de un universo maravilloso, armónico, creado por el que es, fue y será.

 Quizás te dije mucho, quizás te dije nada pero heme aquí…

Luna descalza

Amor al libro


Ver, oler y tocar, son tres sentidos de cinco que nos permiten sumergirnos en el mundo de libros, y así, viajamos a través del tiempo conociendo estrambóticos personajes.

He llegado a la conclusión, de que estos cuerpos repletos de páginas que cuentan historias negras y rosas, declaman en verso y en prosa como si fuesen seres vivos, van de mano en mano permitiéndonos tener amplias conversaciones entre lectores, tienen el poder de hacernos soñar, crecer o simple y sencillamente aprender algo distinto.

Viene a mi mente aquella época escolar no muy lejana, en la que portar conmigo un diccionario era básico y entre una página y otra, al buscar el significado de una palabra me encontraba con otra, y otra y muchas mas y aunque actualmente el uso del diccionario sigue vivo como si se tratara de una tradición, Wikipedia o llámese como se llame tu diccionario on line, ha venido para quedarse.

Hemos visto como a pasos agigantados, el libro va adquiriendo otra forma, pues el hombre ha ido desde la tabla de arcilla hasta el kindle. Entiendo que no es lo mismo amar la literatura que amar al libro, sin embargo, el formato digital nos quita a los románticos amantes del libro el placer de sentir la textura del papel y ese aroma particular que encierran sus páginas, en mi caso, el olfato me evoca momentos fantásticos, como cuando de pequeña me sentaba en un columpio a leer una vieja colección de cuentos de los hermanos Grimm, aunque Usted no lo crea, ese libro añejo sin tapas guardaba un aroma especial que todavía recuerdo y podría reconocer tal como se reconoce el aroma a tierra mojada.

En alguna ocasión leí, que la lectura exige las cualidades de: soledad, paciencia y reflexión, puede y para muchos el soporte del texto no importe mucho, pero para mi es mejor tener una charla con mis amigos en vivo, en directo y a todo color que vía web cam , es decir, prefiero disfrutar de un buen libro abriéndolo de par en par y doblar la esquinita de aquella página que contiene esa idea esencial que trascendió mi perspectiva.

En conclusión, lo importante es leer sea cual sea el soporte del que se trate, pero yo, elijo el libro que quietecito espera en los estantes de las bibliotecas, el libro empolvado que ha viajado de mano en mano, que tiene historia y huele a antaño. Evidentemente me sucede que, por practicidad me he vuelto usuaria de los diarios on line, así como tú y tanta gente. La cultura va cambiando de personalidad, evoluciona tanto como el mismo ser humano, lo importante será quizás no olvidar su origen ni tampoco cerrar el paso a los grandes avances.

Y tú, ¿con qué te quedas?…

Peregrina de la vida, peregrina del camino de Santiago de la Compostela.


Mi credencial del peregrino

Estaba en deuda incluso conmigo misma al no haberles compartido sino hasta ahora la anécdota de una de las mejores experiencias de vida que he tenido. Ese año en Europa supuso un puente entre mi vida y el misticismo de un camino sinuoso lleno a su vez de magia y sorpresas, hambre, cansancio y un estirón a nivel personal que hoy sigo sin entender.

Hace un par de días he vuelto a casa después de vivir una experiencia sin igual… “El camino de Santiago de la Compostela”.

La inquietud por sumergirme y andar por el camino era añeja, pero como todo llega en su momento tuve oportunidad de hacer parte de la ruta Jacobea. Por cuestiones de tiempo, hice únicamente las últimas 12 etapas del camino francés, pero con esto bastó para sentir intrínsecamente la gran experiencia del ser peregrino.

Es bien sabido, que el centro de atracción de la Compostela es la tumba del apóstol Santiago el Mayor, pero independientemente de la tradición cristiana hay peregrinos que lo hacen con fines deportivos, motivos turísticos, crecimiento espiritual o simple curiosidad.

Realizar el camino de Santiago supone muchas cosas, es un sendero místico y aunque pareciera idílico requiere de gran voluntad y un esfuerzo extra, demanda cierta austeridad y gran resistencia. El cuerpo y el espíritu se ven inmersos en una fantástica prueba, particularmente tuve oportunidad (lejos de caminar) de pensar 330 kilómetros y uno de mis mayores premios fue haber visitado O Cebreiro, fue como haber sido parte de un cuanto de hadas que desde niña escuché, fue morir y volver a nacer, empaparme de emotivas lágrimas porque la vida misma me puso en un sitio donde se dice que ocurrió un fantástico milagro que por ahora me reservo, fue caer de rodillas y sentirme bañada de luz. Ahora que ya todo pasó, creo que el haber llegado a ese lugar fue inyectarme de una especial energía que sigilosa deshizo un par de nudos. Pese a que el camino fue sinuoso, esta pequeña población de la provincia de Lugo con gran influencia celta es uno de los enclaves más bellos de la ruta y aunque había bastante niebla, el ambiente bohemio me envolvía invitándome a permanecer ahí, pero había que continuar hacia Triacastela.

La mochila, fue parte vital en mi peregrinar porque para mí ésta representaba todo aquello que poseo en la vida, llevaba a mis espaldas: alegrías, lágrimas, recuerdos, mis años, mi fe y una buena dotación de esperanzas, cargaba también las herramientas con las que hoy por hoy he construido cada puente, un gran almacén de deseos y un montón de propósitos. El bastón simbolizaba a cada mano que me ha ayudado a ascender algún peldaño en la escalera de la vida y así, acompañada por el recuerdo de cada ser amado avanzaba pueblos y mas pueblos, y en silencio meditaba y alquímicamente me fundía con la magia transformándome en hada, en felino, en águila, en niña o simplemente en una forma abstracta, ya fuese de colores o sencillamente gris.

Había trozos de la ruta que aunados con el sol me retaban a detenerme, pero las ganas de tapizar mi memoria y mis sentidos de colores, aromas, sabores, gente y figuras podía mucho más que un clima rudo y un cansancio profundo. Conocí mucha gente a la cual siempre recordaré aún cuando no intercambié dato alguno, son seres que hoy por hoy han marcado mi existencia, personas diversas con las cuales compartía el mismo objetivo… “llegar a Compostela” : Alouis, un Sr. De 60 años que caminó tres meses desde Suiza porque quería salir de la rutina; Alejandra, una ejecutiva de 53 que buscaba un espacio para pensar y realizar ajustes en su vida; Javier, un chico que estuvo preso algunos años y ahora busca reintegrarse a la sociedad peleando con sus demonios; Markus, un joven que al final me fui de espaldas cuando sorprendida lo vi celebrando la misa del peregrino… no me imaginé que podría ser un sacerdote; Emilio, un andaluz de 49 años que me hacía reír con chistes blancos después de caminar 44 kilómetros a las 3 de la tarde.

Yorman y Made, fueron mis compañeros del camino, con ellos he creado un vínculo indisoluble por la sencilla razón de que compartimos dolores, cansancio, hambre, mal humor, agua, alimento y muchas cosas más.

En la medida en la que me acercaba a Santiago, la atmósfera era distinta, la mochila pesaba más y los pies pedían base.

Me sentí feliz de poder formar parte de esta antigua tradición, de que mis huellas siguieran surcando el camino para todos los que vienen detrás, robándome el aroma de las flores y deleitando la pupila con ese verde espectacular que regala Galicia, irrumpiendo espacios ancestrales como: el monasterio de Samos, el castillo de templarios de Ponferrada, ermitas diversas y rincones que tenía el poder de hacer estallar un sinfín de emociones.

Después de visitar el Monte del Gozo, tan sólo a 4 km de Santiago de la Compostela caminé aproximadamente una hora para llegar a Santiago, es inevitable que los ojos se llenen de lágrimas, esa música celta que te recibe te hace flotar, era como experimentar la libertad de otra forma. Ansiosa subí las escaleras de la catedral con ese nudo en la garganta y un sentimiento maravilloso de desapego hacia el mundo, la observé como si hubiese encontrado un tesoro y me formé para darle el tradicional abrazo al apóstol. Hubo mucha gente a la cual me hubiese gustado ver antes de volver a casa, peregrinos con los que compartí risas, cansancio y alimento, peregrinos de la vida que necesitaban una recarga de energía y que como yo optaron por ese sendero de ensueño.

El ritual del botafumeiro llenó el místico lugar de incienso, pedíamos al arquitecto universal que nuestras plegarias ascendieran junto con aquel incienso.

Me habría maravillado conocer Finisterra, quemar mi ropa y bañarme en el agua salada, ver cómo el sol se ocultaba y renacer como lo dice la tradición pero indudablemente no era mi momento de conocer aquella tierra, puede y mi Finisterra sea México, entre mi gente arropada por mis amores, en medio de mi Trinidad cuyos nombres no mencionaré.

A CERCA DE LA CONDICIÓN HUMANA


 
 
Días de muchas emociones: cansancio, expectativas ante lo incierto, fé, tristeza, alegría y todo lo que implica cerrar un ciclo.
 
Me duele el cuello y he tomado a tres cafés, escucho el Cannon in D de Pachebel y pienso que en un corto lapso de tiempo he aprendido un poco a cerca de la condición humana, cómo una cantidad de veces esperamos mucho de unos (error) y las mejores cosas llegan de la nada o de aquel lugar en el que menos las esperamos, he entendido que el secreto del triunfo se encuentra en "dar", que sólo así podemos liberarnos de nosotros mismos, pero no entregar esperando algo a cambio, el sentido esta en dar con emoción, con ese feeling intrínseco que con nada se describe dar: abrazo, caricias, alegría, flores, tiempo, cartas y lo mejor de nuestra esencia.
 
Se acaban vacaciones para la mayoría y para otros apenas nos comienzan, mi alma vieja se prepara para dar el salto, tengo habre y esta zona de confort ya no sienta bien. Algo dentro de mi esta sucediendo, algo grande y espléndido… qué es????, no lo se!!!.
 
Hago el recuento de lo aprendido y lo conseguido en todo este tiempo y me siento satisfecha, he saciado inquietudes y he alcanzado una parte de lo deseado, todo lo propuesto en estos años. No deja de sorprenderme el Universo, me llena y me llena de acontecimientos y seres espectaculares por lo que soy la mujer más afortunada de toda la orbe, y si volviera a nacer volvería a escoger este contexto, tengo la seguridad de que por lago lo elegí en esta última vida.
 
Tengo la firme convicción de que existe una anciana oculta en este cuerpo de 27, por favor no confundas esto que te digo con soverbia, pero son ya muchas épocas, lecciones y sin embargo sigo aquí buscando no se qué, pero eso si, aprendiendo!!, a eso vine y sé que todo el cansancio que  hoy siento es  ironicamente parte de mi entrenamiento y evolución que me hará  subir ese peldaño.

Navegar contra corriente


Si… hay que navegar contra corriente.
Me sucede que cuando no quiero pensar mucho, deprimirme o preocuparme me da por dormir, dormir laaaaaargas horas, es curioso que después de haber pasado algunas noches de insomnio ahora he decidido dormir mucho, o traducido en otras palabras «he decidido cerrar a ratos los ojos del alma».
Últimamente me he sentido con una gran incertidumbre, en mi vida se han venido dando sucesos inesperados pero al mismo tiempo estoy en espera de otros tantos por el contrario «muy esperados», sin embargo creo que estoy un poco loca, a veces pienso tanto que termino perdida en la eternidad de los sueños y un poco en la eternidad de una lucha constante que a momentos me fatiga. De repente siento la mente un poco entumida, atiburrada de cosas por contar, feliz, placentera aunque también un poco torcida, silvestre y ermitaña con un inmenso mundo interior.
La atmósfera que hoy respiro me sabe un poco densa, me sabe fría, me sabe a soledad con un fuerte aroma a Dios.
Sé que tal vez entiendas poco de lo que te hablo pero si… hay que navegar contra corriente y muchas veces empezar desde 0 cuantas veces sean necesarias, caerse, tragar polvo, respirar hondo, secarse las lágrimas y renacer después de todo.